José Adán Guerra Pastora
En ocasión de cumplir un mes de su labor humanitaria en las lejanas tierras de Irak, envío un caluroso y solidario saludo a todos los hombres y mujeres que integran la Fuerza de Tarea Humanitaria Nicaragua. Ustedes enorgullecen con honor y valentía el nombre de nuestro país en el concierto de las naciones, como valiosos portadores de un fraterno mensaje de esperanza para el hermano pueblo de Irak.
La importante misión humanitaria que realizan es un claro reflejo del sentimiento de hermandad y gratitud que nos distingue como nicaragüenses. De igual forma, esta patriótica tarea es una muestra del profesionalismo alcanzado por nuestro Ejército, convencidos sus miembros que las instituciones armadas del presente, además de estar preparadas para la guerra, son también cuerpos que contribuyen a afianzar la paz, la estabilidad y la seguridad con decidida vocación de servicio.
Nicaragua y el Gobierno de la República se honran al contar con hombres y mujeres de unas Fuerzas Armadas que saben responder con valor, decisión y entrega. Sus nombres ya son parte de nuestra historia.
Reciban mi afecto y admiración.
Ministro de Defensa de Nicaragua