- Accidentes en Motocross de Boaco
Wilder Pérez R. [email protected]
En el porche de la casa de Noel Herrera, su ropa de competencia está como si recién llegara de correr: revuelta, sucia, sudorosa, rasgada… ensangrentada. Su camisa y su guante derecho, del que su papá rescató el dedo meñique del piloto para conservarlo, son los mejores testigos de la jornada de motocross más temible que se haya visto en Nicaragua.
Alberth Griffith se lesionó la columna y debió trasladarse a Estados Unidos para ser tratado, Marvin López se fracturó dos costillas y Gustavo Khüll tuvo fuertes golpes óseos e internos en su cuerpo. Todos ellos en una misma jornada, pero accidentados de forma individual.
Un día después, como trasfondo en una silla mecedora, se observa el rostro por primera vez sin anteojos del joven de 15 años. Aún está congelado, consciente de la pérdida de la mitad de sus tres últimos dedos de su mano derecha. Las lágrimas se le acabaron desde el día del accidente, el domingo 21 de septiembre de 2003, pero no las necesita, porque está pensando en el futuro.
“Quiero volver a entrenar el año que viene, voy a aprender a escribir con los dedos que me quedan y si no con la mano izquierda, esto no me va a afectar para nada”, comenta Herrera como retando el futuro.
“Esto no había pasado nunca en Nicaragua y es algo raro para Latinoamérica, la comunidad del motocross nacional está consternada, he recibido muchas llamadas de apoyo de todos lados y esperamos que no se repita algo así”, dijo la presidenta de este deporte, Kitty Monterrey.
¿CÓMO FUE?
Lo sorprendente del caso es que todo se debió a las faltas de los pilotos, y en el caso de Herrera, a su mala suerte. “Khüll cayó mal en un doble, probablemente por falta de fuerza en los brazos, Griffith por defecto de técnica al caer con la llanta trasera, López por mala técnica de otro piloto con el que chocó, y Herrera porque al levantar la moto la agarró mal”, comentó Néstor Álvarez, administrador de la Comisión Nicaragüense de Motocross.
Herrera corroboró que perdió sus dedos, uno cortado y los otros triturados, porque el disco de freno de la moto le cayó encima, y de no ser porque metió la mano dentro de la camisa, hubiera pasado algo peor, porque la máquina se “comió” la manga de su vestimenta.
Mañana o pasado se realizará una misa para pedir a Dios porque los daños no trasciendan, probablemente en la iglesia Santa Marta, en Reparto San Juan.