- Nicaragüenses residentes en
California financiaron su
construcción en Managua
Benjamín Blanco [email protected]
Un nuevo lugar de atención integral a niños que viven en situación de alto riesgo, abrirá sus puertas dentro de un mes para acoger a la niñez desprotegida del sector de Sabana Grande y Los Laureles Sur, en el Distrito Seis de Managua.
Se trata del Centro de Protección a la Niñez Carmen Castro Padilla, el cual será administrado por la Fundación Niños Abandonados de Nicaragua, y que será inaugurado el próximo 19 de octubre con una misa en las instalaciones del centro, ubicado de la fábrica de bebidas Kola Shaler, 300 metros al lago.
Este proyecto nació gracias al trabajo de un grupo de ciudadanos nicaragüenses que, aunque residiendo actualmente en California, se preocuparon por la problemática de los niños de la calle, que trabajan, piden dinero, roban o huelen pega y por ende sus vidas se exponen a una serie de peligros.
“Fue por inspiración divina que pensamos hacer algo por esos niños. Hace algunos años les traíamos regalos navideños, para darles cierta alegría, pero nos dimos cuenta que esa sonrisa era temporal, que no era suficiente porque un regalo dura pocos días, por eso pensamos en algo más permanente”, señaló Camilo Castro, presidente de la fundación en Estados Unidos.
Fue así que se fundó en EE.UU. el organismo no gubernamental Abandoned Children in Nicaragua Foundation, el cual fue registrado también en Nicaragua.
ATENDERÁN 300 NIÑOS
En su primera fase, el centro atenderá a 120 niños, aunque la capacidad total del centro será de 300 menores. “Es un proyecto piloto impulsado por la fundación, pero la idea es que en el futuro podamos expandirnos al resto de Nicaragua”, opina Castro.
No cualquier niño de la calle podrá ingresar al centro. Habrá ciertos requisitos, entre los cuales está que el niño o niña esté registrado en una escuela pública.
“Planeamos atender a los niños después de que reciban sus clases. Vamos a implementar un programa que incluye terapias familiares, que involucra a sus padres de familia, educación cristiana católica, varios tipos de deportes y una carrera de educación técnica”, afirmó Castro.
Por su parte, Silvio Méndez, de la directiva del centro en Managua, considera que “los niños podrán aprender un oficio para que puedan ser útiles a la sociedad. Brindaremos clases de costura, panadería y mecánica”, indicó Méndez.
Según Castro, “la prioridad es atender a menores de 6 a 8 años de edad, el otro año recibiremos nuevos niños de estas mismas edades mientras los otros que van creciendo se irán integrando a las carreras, hasta que salgan graduados”, indicó.