- Según ex director de la CIA ya estamos en la “IV Guerra Mundial”
Brian MurphyAP
Los principales frentes de batalla atraviesan ya gran parte del mundo, desde el Medio Oriente hasta África y Asia, pasando por las remotas selvas filipinas y las calles de Yakarta. Y las secuelas de esas batallas, como el patriotismo, la paranoia, la propaganda y la confabulación, llegan incluso más lejos.
Algunos afirman que se trata de una nueva guerra mundial.
Desde el principio, con los ataques terroristas del 11 de septiembre y las comparaciones con el ataque sorpresa de los japoneses a Pearl Harbor, se ha propagado la noción de la “guerra mundial”. Y un número cada vez mayor de intelectuales y expertos militares creen que ésa es precisamente la descripción idónea para el actual enfrentamiento entre los extremistas islámicos y los países encabezados por Estados Unidos.
La alianza de Estados Unidos y Gran Bretaña, con la ayuda de otros gobiernos ubicados en frentes claves, refuerza las semejanzas con la guerra de 1939 a 1945, especialmente ahora que las fuerzas del Pentágono se diseminan por todo el mundo y hasta los novatos combatientes de la Guardia Nacional son llamados para ir a Irak.
El presidente Bush dijo ante una convención de veteranos de guerra que “ninguna nación puede ser neutral en la lucha entre la civilización y el caos”.
El ex director de la CIA, James Woolsey, hasta se animó a asignarle un nombre: Cuarta Guerra Mundial, considerando como tercera a la Guerra Fría.
UNA “GUERRA LARGA”
“Pienso que esta Cuarta Guerra Mundial será bastante más larga que la primera y la segunda”, expresó en abril ante estudiantes de la Universidad de California en Los Ángeles.
La Tercera o Cuarta Guerra Mundial, o Guerra contra el Terrorismo, o cualquier nombre que finalmente tenga en las enciclopedias, ya ha catapultado hacia una nueva era a muchos planificadores políticos y militares.
Donde no hay presencia física de Estados Unidos, existen batallas entre militantes islámicos y gobiernos laicos, como por ejemplo en Cachemira, el territorio indio que también reclama Pakistán; en Indonesia, donde varios atentados dinamiteros han ocasionado cientos de víctimas; y en el Medio Oriente, donde militantes islámicos socavan las gestiones de paz entre israelíes y palestinos, respaldadas por el gobierno norteamericano.
La mayor parte de los conflictos con “asimétricos”: es decir, se trata de ejércitos nacionales que se enfrentan a grupos de guerrilleros y atacantes.
“Solíamos pensar en las guerras sólo como un conflicto militar entre Estados”, dijo Jonathan Stevenson, analista de terrorismo en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres. “Lo que tenemos ahora es una movilización amplia y global de elementos antiterroristas… Es un fenómeno muy nuevo”.
¿JUSTIFICACIÓN PARA INVADIR?
Algunos críticos acusan a la Casa Blanca de aplicar la etiqueta de “guerra mundial” para justificar una mayor presencia militar y conseguir la ayuda de otras naciones.
“Igualar la guerra contra el terrorismo con un tipo de guerra mundial es simplemente una forma de justificar el conflicto”, expresó Hiroshi Momose, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de la Ciudad de Hiroshima, en Japón.
Pero Semih Idiz, comentarista político del diario Aksam de Turquía, considera válida la comparación.
“Estados Unidos está conduciendo una guerra contra el fundamentalismo en todo el mundo”, dijo. “En consecuencia, sí, podemos hablar de una guerra mundial”.
TAMBIÉN LOS ALINEAMIENTOS HAN CAMBIADO
Durante la Guerra Fría, el alineamiento estaba claro en Asia: Washington apoyaba a Pakistán, mientras que la Unión Soviética respaldaba al archienemigo de Pakistán, la India. Ahora ambos son aliados de Estados Unidos.
La India, que también ha sufrido ataques terroristas similares a los de Israel, tampoco es más un feroz oponente del Estado judío y acogió la visita de Ariel Sharon, la primera realizada por un primer ministro israelí a ese país.
Washington está además intentando cultivar nuevos aliados estratégicos en todo el mundo.
Algunos son viejos amigos, entre ellos Egipto y Arabia Saudí, con creciente importancia para la cacería de miembros de Al-Qaeda.
“El gobierno de Estados Unidos… tiene que trabajar en conjunto con otros” gobiernos, expresó María Nzomo, directora del Instituto de Estudios Internacionales y Diplomáticos de la Universidad de Nairobi en Kenia.
“Tiene que responder a las percepciones y visiones de otros países sobre cómo combatir el terrorismo”, agregó.
CONFLICTOS EN CADA CONTINENTE
He aquí un vistazo a la situación bélica actual:
En Irak hay cerca de 140,000 soldados norteamericanos, 11,000 británicos y 9,500 de otros 21 países, comandados por Polonia.
En Afganistán, la OTAN tiene apostados 5,000 soldados de paz de 30 naciones, en la primera operación de la alianza fuera de Europa. Fuerzas de Estados Unidos y de Afganistán buscan a combatientes talibanes y de la red terrorista Al-Qaeda.
Unos 2,000 soldados estadounidenses se encuentran en Katar, el emirato del Golfo Pérsico en donde se ubicó el comando central para la guerra de Irak. Fuerzas de la Marina de Estados Unidos están emplazadas en Bahrein.
A unos 8,000 kilómetros al Este, los militares filipinos están siendo entrenados contra el terrorismo por sus colegas norteamericanos y ayudan a combatir a los extremistas musulmanes que estarían ligados a la red Al-Qaeda.
A unos 1,760 kilómetros al Suroeste del Golfo de México, en Djibouti, África, más de 1,800 soldados de Estados Unidos integran una fuerza antiterrorista. Cruzando el Mar Rojo están Arabia Saudí, gigante petrolero en la mira de Al-Qaeda, y Yemen.
Hacia el Sur, la Marina de Estados Unidos ha expandido patrullas por el Este de África, y once naciones se han unido a las fuerzas lideradas por Estados Unidos contra el terrorismo. En esa región, Sudán, Kenia y Tanzania han participado de una u otra manera en la batalla.
Y en la región del Cáucaso, el área montañosa ubicada entre Rusia y Asia, que posee una población predominantemente musulmana, el Pentágono brinda ayuda militar a Azerbaiján y envía soldados para entrenar a los militares de Georgia en operaciones contra el terrorismo.