A Proposito de los sabios que solo saben criticar

El inteligente y el burro están pasando el rato, y se les ocurre un juego. Cada uno le hará preguntas al otro. Si el burro no sabe, le paga 1 peso al inteligente. Si el inteligente no sabe la respuesta debe pagar 100 pesos al burro, porque él es inteligente. Así será un juego justo. […]

El inteligente y el burro están pasando el rato, y se les ocurre un juego.

Cada uno le hará preguntas al otro. Si el burro no sabe, le paga 1 peso al inteligente. Si el inteligente no sabe la respuesta debe pagar 100 pesos al burro, porque él es inteligente. Así será un juego justo. Empieza a preguntar el inteligente: — ¿Qué animal tiene 4 patas y caza ratones? — No sé. Toma 1 peso. — ¿Qué animal tiene 4 patas y ladra? No sé. Toma 1 peso. — Ahora hacé una pregunta vos, pide el inteligente. — ¡Bueno, dice el burro! — ¿Qué animal tiene 8 patas de mañana, y 4 de tarde? — El inteligente piensa, piensa, piensa, y después de una hora sin encontrar la respuesta, se da por vencido: — A la púchica, no sé. Tomá 100 pesos. ¿Qué animal es ese, he? — No sé, dice el burro, tomá 1 peso.


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