María Fonseca
La técnica naval y aérea, vital para la vigilancia de los espacios marítimos y aéreos nacionales, está débil. Es necesario unirnos para evitar que los pocos elementos técnicos (misiles antiaéreos Sam-7) que tenemos para el mantenimiento de nuestra soberanía e integridad territorial sean entregados unilateralmente, como quiere hacer don Enrique Bolaños.
En una actitud que raya en la traición nacional pues puede redundar en la pérdida de territorios nacionales. Las fuerzas antiaéreas nacionales no deben ser calculadas sólo en relación a Honduras, sino también a Colombia que reclama territorios marítimos de Nicaragua y ha mostrado intenciones de salirse del marco de La Haya.
Los poderíos aeronavales de Honduras y Colombia son muchísimo mayores que los de Nicaragua; nuestras posesiones marítimas son muy grandes y requieren de un fuerte arsenal defensivo antiaéreo. ¿Qué persiguen los EE.UU. al querer desarmar unilateralmente a Nicaragua, precisamente en lo relativo a la capacidad defensiva aeronaval? Eso es sospechoso. ¿Por qué no intentan reducir las fuerzas aeronavales de Honduras y Colombia? Y no sólo los F-5 sino todo el arsenal.
Todos los nicaragüenses debemos participar en ese asunto pues nuestro territorio marítimo y riquezas están en juego y el alto mando del Ejército no puede solo con ese asunto.