- Los fines de semana este rincón costero del Lago Xolotlán “palpita” con la presencia de miles de capitalinos
Mario José Moncada [email protected]
Considerado como uno de los centros recreativos más populares de Managua, el Malecón carece de una vigilancia permanente por parte de la Policía Nacional, lo que sumado a la falta de un adecuado servicio público de iluminación, aumenta los niveles de inseguridad principalmente a partir de las nueve de la noche cuando la zona se pone “caliente”.
Visitantes, vendedores ambulantes y propietarios de comiderías y de bares que principalmente los fines de semana “palpitan” de bullicio al sonar de populares grupos musicales, se quejaron de la falta de seguridad que reina a lo largo de casi dos kilómetros de lo que se considera la zona costera más concurrida del Lago Xolotlán, de 1,000 kilómetros cuadrados de extensión.
“El Malecón es un lugar alegre, una opción de diversión, pero lástima que no tengamos al menos un buen grupo de policías que lo vigilen regularmente”, se quejó una de las propietarias de uno de los negocios ubicados casi frente a las oficinas administrativas de la Alcaldía de Managua, quien declinó brindar su nombre “por seguridad”, según refirió.
Carlos Cáceres, un humilde cuidador de vehículos que se gana entre 30 a 40 córdobas “cuando la cosa está buena”, confirmó que la Policía Nacional patrulla “de vez en cuando en carro o en moto”.
LA PRENSA trató de consultar al jefe de la Policía Nacional en Managua, comisionado Horacio Rocha, pero los esfuerzos resultaron infructuosos.
Un oficial de la Estación Dos de la Policía al ser consultado vía telefónica sobre los planes de seguridad, el número de efectivos destinados a vigilar el Malecón y los delitos que más se reportan, declinó brindar información porque dijo no estaba autorizado y sugirió que tales datos podrían brindarlos hasta hoy en la oficina de Relaciones Públicas ubicadas en Plaza El Sol.
Lucía Pérez Cárcamo, quien desde hace poco más de cinco años se dedica a alquilar bicicletas, dijo que los robos con violencia y a mano armada son los delitos más frecuentes sobre los cuales ha escuchado, aunque también se reportan alteraciones al orden público “cuando más de alguno está pasado de tragos”.
BUSCANDO LA VIDA
El Malecón es una oportunidad para muchos que buscan ganarse la vida. Es el caso de Karla Patricia Lara Sánchez, quien reside en las cercanía del barrio Cristo Rey y que se dedica a vender pelotas plásticas a precio de cinco córdobas cada una.
“A veces vendemos, a veces nos vamos en aleluya, pero cuando la cosa está regular logro vender unas 12 bolitas”, dijo sin olvidarse de pregonar su venta, al revelar que para lograr el éxito todos los vendedores que ofrecen dicho producto se ponen de acuerdo para ofrecer un solo precio.
“Yo vendo pañoletas a 15 córdobas, a cada una le gano cuatro córdobas, estoy empezando a vender, a ver cómo ve va”, dijo esperanzada Angela Lara.
Al igual que el mosaico de visitantes, desde familias completas, hasta parejas, jóvenes, ancianos e incluso militares como el grupo que ayer llegó con todo y uniformes; el Malecón de Managua acoge también a otro mosaico de vendedores: desde aquellos que ofrecen algodón de azúcar, hasta los que venden agua helada atentos a calmarle la sed cuando ya probó el dulce.