- Hombres y mujeres lloran e invocan a Alá y al venerado Imán Ali
- “Juramos por Dios que vengaremos la muerte de Al Hakim”, clama multitud
José VericatEFE
NAYAF, IRAK.- Las escenas de tristeza, desolación y conmoción ensombrecieron el sábado la ciudad santa iraquí de Nayaf tras la muerte del ayatolá chiíta Mohamed Baqir Al Hakim, fallecido en el atentado del viernes con coche-bomba frente de la mezquita del Imán Ali, que causó la muerte de más de ochenta personas.
Grupos de chiítas protestaban ayer en las calles por la muerte de Al Hakim y amenazaban con venganza mientras giraban alrededor del recinto sagrado, donde según su creencia se encuentra enterrado Ali Ibn Abi Talib, el venerado por los chiítas sobrino del profeta Mahoma.
Al Hakim era el dirigente del Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Irak, el grupo chiíta más importante en el país, donde más de un 60 por ciento pertenecen a esa vertiente del Islam.
“Juramos por Dios que vengaremos la muerte de Al Hakim”, coreaban al unísono unos. “Dios es grande, queremos la sangre de Al-Hakim”, gritaban otros mientras se golpeaban rítmicamente en el pecho.
“Los iraquíes rechazan este crimen y garantizan que los ejecutores y todo aquel que quiera crear divisiones entre los musulmanes serán castigados”, advertía una pancarta.
Otros cargaban con grandes fotos de Al Hakim y de su primo Mohamed Said Al Hakim, que fue víctima de un intento de asesinato la semana pasada.
Mientras, ante las enormes puertas de la mezquita, cerrada debido a la situación de inseguridad y en señal de luto, se concentraban grupos de hombres y mujeres que apoyaban su frente contra la madera e invocaban a Ali entre sollozos.
Talib Kandil, estudiante de 37 en la escuela islámica chiíta, “al-Hausa”, afirma que el atentado del viernes, tras la oración semanal, es parte del “patrimonio de Saddam Hussein”.
Al ambiente de confusión contribuye el desconcierto sobre cuándo se celebrará el funeral de Al Hakim y si, de verdad, y como se rumorea, no ha quedado cuerpo tras la explosión.
Un portavoz del Consejo Supremo, que pide ser identificado sólo como “Haider”, explica que sí han podido identificar partes del cuerpo y éstas serán enterradas en Nayaf el domingo.
Muhamad Musa, un taxista de 48 años, está convencido que “ha sido un ataque planeado por EE.UU. y Saddam Hussein. Sólo ellos tienen la capacidad de ejecutar un ataque tan devastador y tan bien planeado”.
“¿El mundo acepta que muera así gente inocente?”, clamó indignado el conductor.
MÁS PODER A LA ONU
La mayoría de miembros del Consejo de Seguridad de la ONU auguran que la nueva resolución de EE.UU. sobre Irak para pedir tropas y financiación no prosperará si Washington se niega a ceder poder a las Naciones Unidas. A EE.UU. le gustaría que se adoptara una nueva resolución, según la cual, las tropas estadounidenses en Irak se transformarían en una fuerza multilateral autorizada por la ONU, pero comandada por EE.UU.