Daniel Urcuyo
El presidente Enrique Bolaños anunció en su campaña electoral muchas promesas, entre otras la de que nadie estaría por encima de la ley, estabilidad para el desarrollo económico y social, y respeto al orden constitucional.
La actividad principal de este gobierno ha sido la lucha contra la corrupción de la administración pasada que ha dejado personas inocentes en la cárcel, ambigüedades y promesas no cumplidas con respecto a inmunidades.
La lucha anti-corrupción es contra una persona en particular (señor Alemán). La estabilidad económica y desarrollo no se percibe. Lo que se ve es una lucha abierta entre dos bandos que triunfaron juntos en las elecciones, y no ven el beneficio directo que le están brindando al FSLN, a corto y largo plazo.
En éste tira y encoge político se ve el sello del Poder Ejecutivo con la bendición del Frente Sandinista en casos como la destitución de la antepasada junta directiva de la Asamblea Nacional y el juicio de “la huaca”. Todo tiene un costo y ya vendrán los cobros por favores y apoyo recibido. El presidente Bolaños tendrá que pronunciarse con respecto a la resolución de la CSJ en el caso Iniser versus Agroinsa, apegarse a su palabra de que “nadie” lo hará firmar para pagar a Iniser y desconocer de esta manera un mandato judicial, o contradecirse y acatar la resolución de la CSJ.
Bien o mal hecho sólo el tiempo revelará lo que le costó todo esto al pueblo nicaragüense.