- La zona del Caribe nicaragüense ha sido afectada por huracanes, inundaciones e incendios forestales, por eso la Defensa Civil decidió expandir sus conocimientos y habilidades a la población, para que ésta pueda enfrentar mejor cualquier tipo de fenómeno
Walter Treminio Urbina/[email protected]
BILWI.- Florencio Taylor, de origen mískito, nunca se imaginó que la desgracia tocaría sus puertas. Pero en octubre del año 2002 la onda tropical número 45 provocó la pérdida de su vivienda, las fuertes correntadas arrasaron con sus humildes camas, mesas, sillas y enseres personales que desaparecieron en pocos minutos.
El indígena creyó que el mundo acabaría para él y su familia; sus tres hijos –todos menores de edad– fueron rescatados por otros comunitarios que lograron autoevacuarse, “tenía miedo, toda mi vida hemos vivido en la ribera del río Wawa, pero nunca pensé que sus correntadas se salieran hasta cinco kilómetros de distancia, esto nunca había ocurrido, estuve asustado, sólo pensé rescatar con vida a mi familia”, afirmó el mískito.
Las fuertes correntadas que arrasaron la vivienda se encargaron de dejar enla desgracia a esta familia, que sin tener el conocimiento técnico para hacerle frente a los fenómenos naturales, lograron salvar sus vidas.
SE INTEGRA AL COMITÉ COMUNAL DE DEFENSA CIVIL
La experiencia vivida, hizo reflexionar a Florencio Taylor, aquel indígena que vivió en carne propia los estragos de la onda tropical 45, y ahora es uno de los más interesados en recibir las capacitaciones que imparten los miembros de la Defensa Civil regional.
“Estamos interesados en prepararnos en defensa civil para convertirnos en multiplicadores y de esta forma poder adiestrar a nuestra gente y hacerle frente a un fenómeno natural”, señaló el indígena que tuvo que navegar por varias horas el río Wawa para estar presente en el último taller que impartió Defensa Civil en conmemoración del 24 aniversario del Ejército de Nicaragua, haciendo énfasis en los componentes de organización, preparación y planificación.
Ondas tropicales, tormentas, huracanes e incendios de los bosques, son parte de los fenómenos naturales que dejan secuelas de desgracia a los miles de habitantes de la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN).
Esta zona del país, por su ubicación geográfica está amenazada por diferentes eventos naturales, existiendo altos niveles de exposición de las comunidades indígenas ubicadas en las riberas de los ríos, lo cual aumenta la situación de riesgo a más de 122 mil 175 personas que representa el 50 por ciento de la población total de la región.
La Defensa Civil regional, culminó con una serie de capacitaciones en diferentes sectores sociales de la población, funcionarios públicos, representantes de las iglesias, líderes comunales y la incorporación de los jóvenes, entre los que destaca un buen grupo de muchachas, reciben los conocimientos técnicos y prácticos, con el objetivo de salvar vidas cuando un evento natural golpee esta zona del Caribe nicaragüense.
“Poco a poco hemos venido preparando a la población costeña, nuestra meta es que exista una buena integración de la población a la Defensa Civil y de esta manera enfrentar los efectos que provoquen los eventos naturales”, expresó el capitán David López, jefe regional de Defensa Civil.
En este nuevo esfuerzo de la Defensa Civil, destaca la participación de la mujer, que está interesada en prepararse y ayudar a los necesitados en caso de una emergencia “existe un entusiasmo dentro de la juventud, Defensa Civil se ha expandido en todo el territorio nacional, recordemos que Defensa Civil somos todos”, apuntó López.
Agrego, que la Defensa Civil regional en coordinación con los representantes de los diferentes ministerios, entes autónomos y organismos no gubernamentales, elaboraron los planes de prevención, mitigación y atención a desastres a nivel regional y municipal de la RAAN.
HURACANES DEJAN SECUELAS EN LA COSTA
Los huracanes Joan, Mitch, la tormenta Brett, Michael y las ondas tropicales han golpeado severamente a la población de las dos regiones autónomas de la Costa Atlántica de Nicaragua.
Estos eventos naturales han arrasado con todo lo que encuentran en su camino, las inundaciones que provocan los desbordamientos de los ríos Wangki, Wawa, Bambana, Prinzapolka, Wani, entre otros, terminan con las hortalizas, dejan grandes pérdidas materiales y aunque no se reportan muertos, la desgracia es palpable.
Una de las ventajas que tienen los pobladores es que tienen la experiencia de autoevacuarse, cuando observan que las aguas de los ríos sobrepasan los caudales normales, se trasladan a una parte más alta de sus comunidades, otras familias se quedan en sus hogares tratando de salvar lo poco que tienen.
CLIMA el PEOR ADVERSARIO
A diferencia de las zonas del Pacífico, el Caribe nicaragüense cuenta con un clima muy variado que permite que las lluvias se prolonguen hasta nueve meses del año. La etapa del invierno que se hace sentir más, son los meses de octubre, noviembre y diciembre, que de acuerdo al movimiento de los fenómenos naturales que se mueven en el Caribe, no dejan de ser una amenaza seria para esta población costeña.
PREPARADOS
Las diferentes instituciones del Estado han capacitado a 60 funcionarios.
Existen 120 jóvenes de la RAAN que también se encuentran preparados para enfrentar eventuales desastres.
Las brigadas integrales de Defensa Civil están conformadas por 120 miembros
En la RAAN existe un Comité Regional encabezado por Hurtado García Bécquer,
6 Comités Municipales y 22 Comités Comunales
Una tropa especial del Ejército de Nicaragua, que trabaja en coordinación con la Defensa Civil Regional
En la Defensa Civil están integrados 55 jóvenes voluntarios.
Existen dos brigadas contra incendios forestales.
RECORRIDO POR LOS MUNICIPIOS Y RIOS QUE LOS AFECTAN
Waspán es el municipio más golpeado por las inundaciones que provoca el río Coco (Wangki), la última crecida se originó con la tormenta tropical Michell que causó su desbordamiento en unos doce kilómetros de ancho, nunca visto en la historia de los fenómenos naturales.
Con sus 106 comunidades todas pertenecientes a la etnia mískita, el municipio de Waspán es una zona eminentemente agrícola, sin embargo las cosechas son amenazadas por las inundaciones, casi siempre en el invierno la cosecha se pierde. Un poco más de 30 mil personas están registradas con exposición de alto riesgo.
Puerto Cabezas no es golpeado por el Mar Caribe, pese a que sus olas a veces llegan más allá de sus playas, el pequeño río Wawa se encarga todos los años de provocar inundaciones a un gran sector de sus comunidades, en ocasiones el desbordamiento deja incomunicada a la población con el resto del país.
Prinzapolka, quizás el más desprotegido por el gobierno central, está integrado por 38 comunidades indígenas, este poblado se ve afectado por las crecidas de los ríos Bambana y Prinzapolka y en su mayoría las afectaciones se dan en la parte agrícola.
Bonanza es el municipio de la región que por estar en la zona más alta, no se ve afectado por inundaciones, sin embargo el fenómeno que los ataca son los constantes incendios en los bosques, que atentan contra la reserva Bosawás, ahora tendrán por primera vez brigadas especiales contra incendios para apoyar este sector.
Siuna, en la parte de Mulukukú, es la zona más afectada por los fenómenos naturales, la crecida del río Tuma provoca inundaciones que arrasan con los cultivos y dejan daños a la ganadería.
Rosita se ubica en un empalme que enlaza Bilwi, Bonanza, Alamikamba y Siuna, el río Bambana es su peor enemigo, la población indígena que habita sus riberas, se auto evacúa por sus propios mecanismos, sin embargo ahora se mantienen alerta a los avisos de los Comités de Defensa Municipal; este mecanismo les ha dado resultado.
CLIMA PEOR ADVERSARIO
El Caribe nicaragüense, a diferencia de otras zonas Pacífico, cuenta con un clima muy variado que permite que las lluvias se prolonguen hasta nueve meses del año. La etapa del invierno que se hace sentir más , es en los meses de octubre, noviembre y diciembre, etapa de mayor movimiento de fenómenos naturales y que representan una amenaza seria para la población costeña.