Karla Modesta Orozco, acompañada de dos de sus hijas, clama porque su marido regrese sano y salvo de la misión militar que cumplirá en Irak. (LA PRENSA / G. FLORES)

“¡El Señor me lo regresará con vida!”

Esposa de supervisor militar tensa por riesgos en Irak, pero su fe religiosa la reconforta Luis Felipe Palacios [email protected] Tensa, aunque sacando fuerza del más allá, encontramos a Karla Modesta Orozco Treminio, de 33 años, en su modesta casa ubicada en un asentamiento llamado Pantanal, en las afueras de Managua, adonde se llega por un […]

  • Esposa de supervisor militar
    tensa por riesgos en Irak, pero su fe religiosa la reconforta

Luis Felipe Palacios [email protected]

Tensa, aunque sacando fuerza del más allá, encontramos a Karla Modesta Orozco Treminio, de 33 años, en su modesta casa ubicada en un asentamiento llamado Pantanal, en las afueras de Managua, adonde se llega por un camino de tierra que se vuelve intransitable cuando llueve.

Ella es la esposa del sargento tercero Felipe de Jesús Solórzano, supervisor del cuerpo de ingenieros zapadores que viajaron rumbo a Irak, el mismo que atrapó la atención de los reporteros gráficos al ver a su pequeña hija besar a su padre, durante el acto de abanderamiento de las tropas nicaragüenses.

Sentada en una pequeña silla mecedora, acompañada de dos de sus tres niñas, detrás de unos afiches de Supermán y la Mujer Maravilla, los héroes que advierten a niños de Latinoamérica a tener cuidado con las minas antipersonales sembradas cerca de sus casas, Karla Modesta asegura no tener temor por la suerte de su marido, porque “él es hijo de Dios”.

No demuestra flaquezas ni debilidad, seguramente porque desconocía que la base donde estará ubicada la brigada multinacional “Plus Ultra”, a la que pertenecen militares nicaragüenses, había sido blanco de un ataque por la resistencia iraquí.

NO SABE DE SEGURO

Karla Modesta, de pocas palabras y con una convicción religiosa inquebrantable, es de la creencia que si Dios quiso que su marido prestara su trabajo en otro país, aún cuando existiera riesgo por su vida, “es porque el Señor lo quiso así”.

“El Señor lo va a regresar con vida”, predice, con una seguridad como buscando darle fuerzas a sus hijas Claudia Giselle (12), Karelly Vanesa (7) y Mayerly Lucía (3).

“Sé que no le va a pasar nada, porque tenemos plena fe y confianza en el Señor en que no le va a pasar nada”, insiste.

A estas alturas, Karla Modesta todavía desconoce si su marido está asegurado por la labor que realizará en Irak y no sabe tampoco el salario que devengará. Lo único que tiene seguro, es que ella retirará el salario que gana como zapador del Ejército, un poco más de 2,000 córdobas, unos 150 dólares al mes, que utilizará como sostén de su casa.

SU TRABAJO ES DESMINAR, RECLAMA

Karla Modesta Orozco Treminio no concibe la posibilidad que su marido, el sargento tercero Felipe de Jesús Solórzano, un zapador especialista en destrucción de minas, pueda combatir en Irak: “Su trabajo no es ese”, dice apresuradamente, “su trabajo es desminar, no andar en combate”, reclama.

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