“Vieira era la encarnación de la ONU”

El diplomático carioca Sergio Vieira de Mello era uno de los más experimentados y prestigiosos funcionarios de la organización mundial Adquirió invaluable experiencia en los puntos más conflictivos del planeta Edith M. Lederer yNaomi KoppelAP NACIONES UNIDAS.- Sergio Vieira de Mello, un veterano diplomático de las Naciones Unidas sirvió durante más de 30 años como […]

  • El diplomático carioca Sergio Vieira de Mello era uno de los más experimentados y prestigiosos funcionarios de la organización mundial
  • Adquirió invaluable experiencia
    en los puntos más conflictivos
    del planeta

Edith M. Lederer yNaomi KoppelAP

NACIONES UNIDAS.- Sergio Vieira de Mello, un veterano diplomático de las Naciones Unidas sirvió durante más de 30 años como mediador en los sitios más peligrosos del mundo y se convirtió en el representante especial de la ONU en Irak. Tenía 55 años.

Luego de ser designado para el cargo en Irak en junio, el diplomático brasileño dijo que su prioridad era proteger los intereses del pueblo iraquí bajo la ocupación encabezada por Estados Unidos.

En la última entrevista publicada antes de su muerte, Vieira de Mello expresó sus simpatías con los iraquíes que se quejaban por la presencia de tropas extranjeras en su suelo.

“Esto es traumático. Este debe ser uno de los períodos más humillantes en su historia. ¿Quién quiere ver su país ocupado? A mí no me gustaría ver tanques extranjeros circulando por las calles de Copacabana”, dijo en una entrevista publicada el lunes por el diario brasileño Estado de Sao Paulo.

Durante su estadía en Bagdad, insistió en que la ONU debería permanecer en el país mucho después que las fuerzas estadounidenses se retiraran, e insistió en que el organismo internacional, no la coalición encabezada por Estados Unidos, debería controlar los gastos derivados de los ingresos de petróleo iraquí.

Todas las banderas nacionales que rodean la entrada a la sede de la ONU en Nueva York fueron sacadas de sus mástiles. La bandera azul y blanco de la ONU fue puesta a media asta.

“UN ASTRO EN ASCENSO”

Empleados de la ONU se congregaron en corredores, en la explanada que da al río East y en torno a aparatos de televisión mientras lamentaban la muerte de un hombre que, según el vocero de la organización Fred Eckhard, era “un astro en ascenso’’.

“El era un hombre maravilloso. De cierta forma, era la encarnación de la ONU’’, dijo Salim Lone, vocero de la ONU en Bagdad. “El estaba allí donde había sufrimiento. El estaba en todas partes. Era un hombre muy brillante, totalmente comprometido con las Naciones Unidas’’.

Nacido en Río de Janeiro el 15 de marzo de 1948, Vieira de Mello estudió filosofía en la prestigiosa Universidad de la Sorbona en París, antes de ingresar a las Naciones Unidas.

En 1969 se unió al grupo de empleados del Alto Comisionado para Refugiados, y sirvió en Bangladesh durante su independencia en 1971.

A partir de ese momento, inició una ascendente carrera que lo llevó a lugares como Mozambique, Líbano, Ginebra, Camboya y Yugoslavia.

“Me siento como el conductor de una ambulancia que llega al sitio de un accidente automovilístico y encuentra un cuerpo desmembrado’’, dijo poco antes de que Timor Oriental obtuvo su independencia en mayo del 2002.

Vieira de Mello estaba divorciado y tenía dos hijos. Su madre vive en Río de Janeiro.

EXPERTO EN CRISIS

Su designación como representante de la ONU en Irak fue la coronación de una carrera como un experto en resolver crisis.

Viajó a zonas de conflicto en Kosovo, Chipre y Timor Oriental, para ayudar a poner fin al derramamiento de sangre y a reconstruir esas zonas en conflicto. Desde septiembre, sirvió como Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, y pidió licencia del cargo para ir a Bagdad.

En la capital iraquí tuvo que usar tanto la diplomacia como un diálogo franco mientras las Naciones Unidas intentaba encontrar un lugar luego que la invasión a Irak estuvo a punto de convertirla en una institución obsoleta.

Vieira De Mello tuvo que trabajar con Estados Unidos, aún cuando debió hacer esfuerzos para no confundir a la organización con los ocupantes, que son impopulares con muchos iraquíes.

UNA GRAN MISIÓN

“He sido enviado con un mandato para asistir al pueblo iraquí”, dijo Vieira al llegar a Bagdad. Indicó que su intención era lograr que los iraquíes lograran “la libertad, la posibilidad de manejar su destino, y determinar su futuro”.

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