- Nicas son conocidos como “los oscuros” en Costa Rica y sus labores van más allá de las agrícolas, pues ya están llegando a las oficinas
María Antonia López M. [email protected]
Uno de los estudios más recientes sobre la migración nicaragüense a Costa Rica, señala que los “nicas” son tildados como personas “oscuras” debido al color moreno de la piel, contrario a la típica tez blanca de los costarricenses.
Eso es parte de la investigación que está realizando el nicaragüense-costarricense, Alberto Cortés, sobre la migración rural hacia ese país.
Pero también destacó Cortés, quien es docente universitario, que los ticos solamente consideran “nicaragüenses” a aquellas personas que habitan en ese país y se destacan en alguna actividad económica (léase empresarios), en tanto, los “nicas” son en su mayoría los emigrantes legales o ilegales que trabajan con pagas muy bajas, en resumen, estos últimos: son “los oscuros”.
Ese comportamiento cultural, es lo que probablemente impide el reconocimiento que los emigrantes nicaragüenses aportan a la economía costarricense y hace señalar a los ciudadanos de ese país, que sus vecinos pobres, solamente significan una carga.
Precisamente, por eso, es que según Cortés, no se ha evaluado en cifras el crecimiento del rubro construcción en Costa Rica, gracias a la mano de obra nicaragüense, ni tampoco se han contabilizado los puestos libres ocupados por los nicas, dejados por los costarricenses que ya no quieren ejercer, porque prefieren ingresos más altos o mejores posiciones profesionales, fenómeno que se puede constatar desde las fincas productivas hasta las vacantes ocupadas en oficinas privadas y públicas.
Detrás de todo esto, según Cortés, el mayor ganador en todo caso es Costa Rica y no Nicaragua, país que ha perdido casi 200 mil brazos trabajadores en los últimos años entre personas con bajo nivel de escolaridad, hasta jóvenes que en su mayoría constituyen una fuerza laboral cuyo conocimiento académico alcanza la secundaria, lo cual es calificado como una pérdida de inversión del Estado nicaragüense, ya que ese esfuerzo educativo no se está aprovechando.
¿POR QUÉ A COSTA RICA?
Aunque no hay cifras precisas, Cortés estimó que el porcentaje migratorio de nicaragüenses que van hacia Estados Unidos o hacia Costa Rica en los últimos años es cercano.
Sin embargo, para Ricardo Castellón, consultor independiente, Estados Unidos es cada vez un sitio menos atractivo para emigrar.
Esto se explica porque el país del Norte, en los últimos años, ha endurecido sus políticas migratorias, de igual manera ha subido el costo de llegada.
Castellón indicó que el flujo migratorio hacia Estados Unidos en buena parte ilegal, está ligado al negocio que establecen “los coyotes”, bajo una red de tráfico de influencias que ponen en riesgo hasta la propia vida.
Para citar ejemplos, el consultor detalló que un traslado hacia Miami, es superior a los 3,500 dólares, a Los Ángeles pueden pagarse 4,200 y a Chicago 5,500.
Esta situación, no comprobada aún por los estudiosos, podría explicar por un lado, el hecho de que Costa Rica sea una buena oportunidad para migrar, ya que el cruce de fronteras por puntos ciegos es relativamente más fácil que la línea con Estados Unidos, la posición geográfica es otro factor sumamente importante por la cercanía del país del Sur, y un tercer elemento es el costo de transportarse al menos hasta la finca tica más cercana, cuando se trata de emigrantes ilegales.
“Si un campesino sabe que debe gastar tres mil dólares para irse a Estados Unidos, prefiere invertirlos en su finca”, reflexionó Castellón.
En tanto, los legales, han logrado obtener permisos de trabajo temporal y trafican la frontera pagando sus respectivos impuestos.
Pero también cabe decir, que un campesino nicaragüense en Estados Unidos tiene menos oportunidad de establecerse, que una persona del sector urbano.
A juicio de Castellón, este campesino solamente podría sobrevivir en el país poderoso si de antemano existe una red social que le ayude a obtener un empleo, una de las principales causas de la migración.
MENOS MANOS PRODUCTIVAS
Sin embargo, los ilegales, concuerdan ambos investigadores, están constituidos en un buen porcentaje por campesinos o habitantes de las zonas rurales de Nicaragua.
Cortés destacó que la mayor parte de la fuerza laboral rural está constituida por jóvenes que van desde los 20 a 40 años, el grueso de éstos son hombres, quienes se dedican a labores temporales en fincas de caña de azúcar, piña, naranja y palma africana, entre otras.
Años atrás, estos campesinos ingresaban a Costa Rica a las haciendas cafetaleras, pero debido a los problemas del rubro, los nicaragüenses optaron por movilizarse a las zonas donde podían obtener ingresos.
Castellón sostuvo que este fenómeno está ligado al hecho de que los nicaragüenses se irán al país donde haya inversión. Es por ello, que en algún momento, se reportaba una fuerte migración hacia Guatemala y El Salvador, debido a la presencia de maquiladoras. No obstante, Costa Rica, representa una oportunidad para el campesino-migrante, debido a que su actividad está ligada a la actividad productiva de la tierra.
Eso podría derivar en una hipótesis, que falta estudiar, y es el hecho de que la mayor parte de los migrantes hacia Costa Rica, proceden del área rural y no de la urbana como se pensaba inicialmente.
Aunque tampoco se ha podido comprobar que los campesinos que han migrado del campo hacia la ciudad dentro del mismo Nicaragua, sean los mismos que han decidido trasladarse hacia Costa Rica, precisamente por no encontrar las oportunidades deseadas.
Otro de los aspectos aún sin resolver por los investigadores, es que no se ha podido establecer la relación de la reducción del desempleo nacional con respecto al porcentaje de migración.
Sin embargo, dijo Castellón, Managua no es el principal expulsor de migrantes hacia Costa Rica, sino los pueblos del interior, fundamentalmente los de la zona seca del país, donde las oportunidades de empleo urbano o rural se han disminuido con el tiempo.
Pero también constituyen un porcentaje importante de emigrantes, habitantes de poblados fronterizos como San Carlos y Rivas.
DETALLES QUE INTERESAN
Los nicaragüenses no están organizados y eso impide la exigencia o gestiones legales a su favor cuando habitan o trabajan en el extranjero.
Los campesinos-migrantes aprenden nuevas destrezas en el manejo de cultivos de exportación, que no están siendo aprovechados en el país, cuando éstos retornan a su lugar de origen.
Hay un alto costo familiar que no está siendo valorado: la desintegración del hogar.
No se ha determinado aún si habrá una reducción de la cifra de migrantes, porque algunos adquieren la ciudadanía.
Tampoco se ha definido si constituyen una fuerza migrante los nicaragüenses nacidos en el extranjero y que regresan al país de origen paterno.
Muchos nicaragüenses se ubican en labores con bajo perfil ocupacional y con salarios restringidos.
Un porcentaje de nicas está migrando por la búsqueda de nuevas oportunidades “un cambio de ambiente” y no necesariamente por falta de empleo.
LOS QUE SE QUEDAN Y SE VIENEN
Existen varias posiciones sobre la estabilidad migratoria. Para el analista Alberto Cortés, la migración hacia Costa Rica responde a tres clasificaciones: permanente, semipermanente y estacional.
Los nicaragüenses que se han quedado de forma permanente en Costa Rica, probablemente están ligados al establecimiento de la familia y a un puesto de trabajo estable, dijo Cortés.
El consultor Ricardo Castellón cree que puede explicarse esta situación sobre la base de que los hombres nicaragüenses solteros tienen más posibilidades de casarse con mujeres ticas, que las nicaragüenses con costarricenses.
Los emigrantes semipermanentes, explicó Cortés, obedece a un estrato de migrantes que por temor a perder sus posibilidades de ingreso posterior al vencimiento del permiso laboral, deciden quedarse por mucho tiempo en ese país.
En tanto, los estacionales, para Cortés, son todos aquellos que solamente permanecen en el país un período máximo de seis meses, a fin de trabajar durante la salida de las cosechas.
Este último segmento de población, probablemente es el que sufre las peores condiciones laborales, por un lado, porque no tienen cobertura legal, segundo porque reciben pagas acomodadas al beneficio del dueño de la propiedad.