Santiaga Murillo Alarcón teme que su hijo nunca despierte de su estado de inconsciencia. (LA PRENSA/ O. Miranda.)

Niño entre la vida y la muerte

Se fracturó la cabeza y la base del cráneo al caer de un árbol. Se encuentra en el Hospital La Mascota y los médicos aseguran que necesita con urgencia una tomografía en serie Carlos Martínez Morán [email protected] Una fractura en la base del cráneo mantiene entre la vida y la muerte a un niño de […]

  • Se fracturó la cabeza y la base del cráneo al caer de un árbol. Se encuentra en el Hospital La Mascota y los médicos aseguran que necesita con urgencia una tomografía en serie

Carlos Martínez Morán [email protected]

Una fractura en la base del cráneo mantiene entre la vida y la muerte a un niño de 8 años que cayó de un árbol de aproximadamente siete metros de altura mientras jugaba con unos amiguitos en la comunidad rural conocida como El Valle de la Laguna, en San Ramón, Matagalpa.

El niño Roberto Carlos Pérez Rizo, permanece en el Hospital La Mascota y su pronóstico es reservado debido a las fracturas que sufrió en la cabeza, entre ellas una en la base del cráneo que le causó salida del líquido encéfalo raquídeo por los oídos, informó el doctor Miguel Guevara, de ese centro asistencial.

“Es un paciente que se encuentra en muy malas condiciones. El golpe que recibió parece le provocó una hemorragia intracerebral, acompañada de una posible neuroinfección, aseguró el galeno, quien también explicó que el enfermo necesita con urgencia varias tomografías en serie, difícil de conseguir en ese centro de atención médica.

Santiaga Murillo Alarcón, madre del paciente, indicó que desde el fin de semana pasado el niño se encuentran en estado inconsciente y teme que nunca despierte.

“En el Hospital me lo han atendido bien, pero me dicen que necesita unas tomografías para saber exactamente el daño que le provocó el golpe que recibió en la cabeza”, dijo.

Explicó que el día del accidente al niño lo trasladaron a un centro de salud con ayuda de algunos amigos y posteriormente lo remitieron al Hospital Antonio Lenín Fonseca. “Ahí estuvo dos días en una cama. Y en ese tiempo sólo le pusieron una inyección. Yo miré que el niño iba empeorando y nadie me le hacía caso, entonces yo decidí llevármelo a mi casa para que allá muriera”, aseguró entre sollozos.

Sin embargó, el pasado fin de semana decidió traer al niño nuevamente a Managua para ingresarlo en el Hospital La Mascota en donde permanece en condiciones sumamente delicada.

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