La educación es la base de la prosperidad hemisférica

Rod Paige

Roman, Times, serif»>
La educación es la base de la prosperidad hemisférica


Rod Paige




Esta semana los ministros de Educación del Hemisferio Occidental se reunirán en la ciudad de México para examinar el progreso hacia la meta de darles una educación de calidad a todos los niños de nuestras grandes naciones. Mientras avanzamos hacia un futuro más próspero y seguro, aguardo trabajar con nuestros colegas de toda la región, y con padres, educadores, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado en una iniciativa para asegurar que todos los estudiantes reciban una educación de calidad.

Las naciones de las Américas están unidas por un compromiso con la democracia, la oportunidad económica y los derechos humanos. Sin embargo, mis colegas en la región, y yo, sabemos que un sistema educativo caracterizado por la excelencia y la equidad es la base misma del logro y el sostenimiento de estos valores en nuestras sociedades.

En el 2001, en la Tercera Cumbre de las Américas de la Ciudad de Quebec, los 34 líderes democráticamente elegidos de la región, afirmaron la función vital que desempeña la educación y pidieron a los países del hemisferio colaborar para mejorar la educación para todos, sin considerar el sexo, la incapacidad física, el nivel socioeconómico o los antecedentes lingüísticos. Desde entonces, hemos compartido las prácticas óptimas y hemos colaborado para mejorar el logro educativo en la región. Por ejemplo, Estados Unidos ha iniciado tres Centros de Excelencia para la Capacitación de Maestros de la región y un programa de educación cívica para inculcar los valores de democracia y tolerancia en todo el hemisferio.

Las naciones del hemisferio comparten individualmente muchos retos educativos. Todos seguimos trabajando para darles a todos los niños acceso a una educación de calidad, asegurar que haya en nuestras aulas maestros altamente capacitados e incorporar de manera efectiva la tecnología educativa más reciente. Pero el reto más importante que todos encaramos es la amplia brecha de logros que separa a los estudiantes en desventaja socioeconómica de sus compañeros más aventajados.

En Estados Unidos, las históricas reformas de la Ley de Ningún Niño se Queda Atrás transforman la educación. La meta de la ley —“cerrar la brecha de logros”— se declara abiertamente en la carátula de la ley. Creó una estructura para el cambio a través de la rendición de cuentas de los resultados, el control y la flexibilidad a nivel local, la instrucción sólida, basada en investigación, y el ofrecimiento de opciones educativas a los padres.

En los últimos veinte años los países de todo el hemisferio han alcanzado progreso significativo en la educación. La matrícula escolar en la educación fundamental ha aumentado notablemente en la mayoría de los países, y hay en marcha iniciativas innovadoras para mejorar la calidad de los maestros y aumentar el acceso de los niños que, a través de la historia, han sido atendidos por debajo de sus merecimientos. De modo importante, la mayoría de los países de la región han preparado pruebas para evaluar el progreso estudiantil, posibilitando la atención de problemas en una etapa temprana del desarrollo infantil. Además, varios han trabajado para descentralizar la autoridad y darles más libertad a escuelas y comunidades locales.

A pesar de este progreso, todos los países tienen que superar serios retos educativos. La calidad y equidad educativa, sin bien van mejorando, están aún lejos de ser adecuadas. Y el desempeño estudiantil, en términos de evaluaciones nacionales y comparaciones internacionales, es decepcionante. Tenemos un largo camino por delante.

Pero mantener las ganancias logradas hasta ahora y seguir mejorando la calidad y equidad educativas —como debemos hacerlo— no será posible sin una inversión adecuada y continua en la educación. En Quebec, los líderes de la región hicieron notar “la importancia fundamental de movilizar recursos para apoyar la inversión sostenida en la educación en todos los niveles”. En Estados Unidos, a pesar de las prioridades que compiten por los dólares que paga el contribuyente, el presidente Bush invirtió niveles históricos de financiamiento en la educación.

Pero el financiamiento es sólo una parte de la respuesta. Con todo lo importante que son los fondos, no significan nada si la gente —en su fuero íntimo— no se siente impulsada a descartar ideas acerca de quién puede y quién no puede aprender. Nuestros países no pueden permitirse condenar a los miembros de la próxima generación a enfrentar el Siglo XXI sin las destrezas necesarias para triunfar.

Nuestro hemisferio es rico en las ideas y la energía de educadores y padres comprometidos a mejorar la educación y construir un mañana mejor para nuestros hijos. Y tenemos mucho que aprender los unos de los otros. En ésta, la Tercera Ministerial de Educación, aguardo con interés sostener un continuo intercambio de ideas con mis colegas del hemisferio y colaborar para asegurar que cada niño reciba la educación que necesita para alcanzar la felicidad y el éxito en las Américas del Siglo XXI.

El autor es Secretario de Educación de Estados Unidos.

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí