Fabián [email protected]
IMPUNTUALES
A propósito de un artículo sobre la impuntualidad que acabo de leer, recuerdo que hace varios años escribí algo que hoy suscribo con todas sus letras: “Los impuntuales son seres despreciables que van por la vida robándole el tiempo a los demás”. Cuando revisamos nuestra historia, a la par de la guerra, la corrupción, y otras taras que no nos dejan crecer como sociedad, deberíamos poner la impuntualidad. Y cuando digo impuntuales, me refiero exactamente a aquello “seres despreciables” que deliberadamente llegan al trabajo, a una reunión o una cita tarde sin importarles el tiempo que le robaron a aquéllos que les están esperando.
¿INOCENCIA?
La Corte Centroamericana de Justicia está a punto de dar su fallo sobre el caso Alemán. Los arnoldistas, por supuesto, celebran desde ya una resolución favorable, y hasta hablan de la “inocencia de Alemán”. ¿Inocencia? La Corte podría pronunciarse sobre si goza o no de la inmunidad parlacénica, pero no puede exonerarlo de los cargos que se le imputan. Una cosa es que quede libre y otra que sea inocente. No confundamos lo gordo con lo inflamado.
CÁRCELES
Viendo tanto delincuente que queda libre por los fallos absolutorios de los ya inservibles jurados de conciencia, o por los jueces que nunca ven las pruebas, uno termina preguntándose: ¿Y quiénes son los que están en las cárceles? ¿Con quiénes les darán trabajo a los pobres carceleros? Es que como están las cosas, no resulta exagerado pensar que cualquier día nos llegan a traer presos a usted o a mí, por haber puesto en entredicho la honradez de la honorable persona que el juez o el jurado de conciencia liberó.
AMENAZAS
Pónganse, por ejemplo, en el lugar del pobre corresponsal de LA PRENSA en Bluefields. A raíz de sus informaciones se logró conocer los entresijos de una red de narcotraficantes que había invadido a la Policía. Se sentaron a cuatro efectivos en el banquillo de los acusados y la Policía misma fue sometida a un juicio público de la que salió definitivamente mal parada. Si los acusados en Bluefields quedan libre, como todo parece indicar, ustedes creen que el corresponsal podrá andar libremente por la calles de Bluefields. Si ahora recibe amenazas, ¿qué podría pasarle una vez que aquéllos que están presos vuelvan al mando de los buenos, la Policía? ¿Y los malos, los narcotraficantes?
PECADO CAPITAL
Es que la justicia está al revés. Una fuente contaba que en la Policía se despide a quien dé información a los periodistas. O sea, se puede permitir que un policía narco esté libre y activo, que alguien que vende armas a grupos guerrilleros esté libre, activo y al mando, pero que alguien hable con los periodistas sin autorización, eso sí es pecado grave.
CARIDAD
No hubo alguien que se apiadara de Alberto Mora, y de paso nos ahorrara la pena de verlo ahí, sobrellevando con su voz enferma el trabajo de presentador de televisión que le toca. ¿No habrá quién lo sustituya mientras se recuperaba? No nos importaría ver por unos días, por ejemplo, a Lucía Pineda, si se toma la sustitución como un acto de caridad, para con Mora, y con nosotros los televidentes.