Lo emocional

José Leñero G.* En columna anterior plantée que muchos esfuerzos por aplicar técnicas modernas en nuestras empresas no logran arraigarse y, tras poco tiempo, se les abandona volviendo a las tradicionales. Las empresas son y han sido siempre jerárquicas y, por tanto, sólo se hace lo que el gerente general y su equipo gerencial mandan […]

José Leñero G.*

En columna anterior plantée que muchos esfuerzos por aplicar técnicas modernas en nuestras empresas no logran arraigarse y, tras poco tiempo, se les abandona volviendo a las tradicionales.

Las empresas son y han sido siempre jerárquicas y, por tanto, sólo se hace lo que el gerente general y su equipo gerencial mandan o permiten. De aquí que el tema del cambio sólo puede abordarse examinando el papel de ese equipo.

El segundo aspecto crucial es cómo ellos transmiten a todo el personal su visión de lo que quieren y de cómo alcanzarlo, ya que ninguno de sus empleados están desvalidos que no puedan perturbar esos logros simplemente incumpliendo partes no muy visibles de lo que a él corresponde.

De aquí que todos los autores actuales —y muchos de hace medio siglo— señalen que en el logro de la visión de la gerencia y en la eficacia de los métodos que propone para alcanzarla, la gente no puede ser empujada, porque el nivel de eficiencia de la acción y la perfección del resultado, no se consigue presionando, sino entusiasmando a ese personal.

Desde 1995, David Goleman ha sido el maestro en Inteligencia Emocional y de su eficacia para lograr ese ambiente grato que promueve la alta productividad individual y grupal. Ahora en compañía de Richard Boyatzi y Annie McKee, catedráticos y consultores en el tema, ofrecen en Primal Leadership, 2002, nuevos y profundos enfoques sobre los tipos de liderazgo capaces de lograr esos resultados, a la vez que explican porqué son necesarios y cómo desarrollarlos en el gerente general y en su equipo gerencial.

En él explican que el entusiasmo del personal en torno a la visión y métodos de la gerencia, depende de la forma en que cada uno se relaciona con los demás, a través de lo que los científicos llaman el “sistema abierto de regulación interpersonal límbica” (esto alude a que los elementos que captan la información, la procesan y producen resultados, pertenecen al sistema emocional y no racional del cerebro).

En ese sistema cada persona emite señales que, si son negativas como ira, ansiedad, sentido de inutilidad… son disociadoras del ambiente de trabajo, no sólo distrayéndolos sino también alterando los niveles hormonales, cardiovasculares y de otras funciones del cuerpo de las otras personas.

En cambio, si la gente se siente bien, las señales que emiten lubrican tanto su eficiencia mental como la de sus compañeros, los hace comprender mejor la información que reciben y pueden sacar conclusiones complejas.

La continua exposicestudio en 62 CEOs y sus respectivos grupos de alta dirección, en que el resultado mostró que cuanto más positiva era la conducta del equipo gerencial, el más cooperativo era el trabajo de la empresa y más satisfactorios sus resultados y utilidades. En cambio, donde los miembros de ese equipo no se llevaban bien, sus resultados eran pobres.

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