La virtud y el tercer milenio

Martha Peter*

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La virtud y el tercer milenio


Martha Peter*




En los últimos años, la humanidad se ha visto revolucionada por una serie de acontecimientos que han inducido al hombre a modificar sus hábitos, preferencias y mentalidad. Lo que antes era virtud, hoy pareciera estar “pasado de moda”.

Al comienzo del tercer milenio, las cosas han cambiado dramáticamente. La ausencia de escrúpulos, la ambición desmesurada y la corrupción, parecen haberse perfeccionado a la par de esta revolución, y esto ha contribuido a causar serios problemas al desarrollo de proyectos que se crean con el propósito de combatir la pobreza, el hambre, el desempleo, la ignorancia y tantos otros males endémicos que fustigan a la humanidad.

Es lamentable ver cómo la práctica de nuevos estilos de vida han llevado al fracaso a muchos hogares. Los padres, motivados o arrastrados por nuevas tendencias, entre otras cosas, se permiten dar absoluta libertad a sus hijos adolescentes, quienes perdidos en estos derroteros, tratan de encontrar fuera del hogar al buen confidente, hallando antes bien en la mayoría de los casos, “consejeros” que les empujan olímpicamente por el despeñadero de los vicios.

En medio de sus grandes conquistas, el hombre se equivoca una y otra vez, pierde la perspectiva de los verdaderos valores y termina por confundir los conceptos. La tarea de practicar la virtud no es nada fácil en este mundo constantemente persuadido por la excesiva ambición material, por el deseo desesperado de alcanzar el éxito y, en fin, por hacerse con todo aquello que le hace sentirse como un dios.

El hombre inteligente debe tratar de ser un entusiasta practicante de la virtud. Una vez que nos familiarizamos con ella, nos es menos difícil descubrir la diferencia entre el bien y el mal. El camino de la reflexión, gran maestra de sabiduría, será capaz de llevar a comprender que el tercer milenio, con su auge técnico y tecnológico, sin la fórmula de la virtud, jamás logrará realizarse.

Si realmente hay preocupación por resolver los serios problemas que enfrenta en Nicaragua; si no hay deseo de ver cómo la familia se desintegra confundida y aturdida en este laberinto de rápidas transformaciones, es necesario ser más cuidadosos en la elección de los materiales que se emplean en la construcción de las más importantes obras. Sólo sobre esa base la existencia se verá verdaderamente transformada.

No se pueden evadir los medios honestos y justos en los avances de la ciencia. Como seres humanos, uno puede cometer errores y equivocarse; pero la vida siempre nos ofrece la oportunidad de rectificar, y así, de convertir las fallas en experiencias positivas que redunden en beneficio nuestro y en el de la humanidad.

En esta era que se caracteriza por el poder de la informática, el imperio de la tecnología y la difusión de las comunicaciones, en este tercer milenio, hay que estar muy conscientes de que sólo si se está tomado de la mano de la virtud, se puede estar al día con el mundo.

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Editorial
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