Un viaje feliz

José Adán Silva [email protected] A menudo escucho a amigos, compañeros de trabajo y hasta desconocidos, quejarse de lo mal que a veces puede resultar usar el servicio de taxis. Sin embargo, también he logrado colarme en el mundo de los que pasan horas y horas tras un volante en las infernales calles de Managua (y […]

José Adán Silva [email protected]

A menudo escucho a amigos, compañeros de trabajo y hasta desconocidos, quejarse de lo mal que a veces puede resultar usar el servicio de taxis.

Sin embargo, también he logrado colarme en el mundo de los que pasan horas y horas tras un volante en las infernales calles de Managua (y lo de infernal es por el calor, el desorden y las calles en mal estado) y así, escuchando de aquí y de allá, he logrado reunir unas cuantas sugerencias que a cualquiera le podrán ayudar a hacer más fácil el viaje en taxi, sobrevivir en el intento, y todavía contarlo como un gran logro.

Lo primero que los taxistas requieren de un usuario es exactitud. Si usted va del Arbolito tres cuadras al lago, dos arriba y media al sur, por favor indíquele al conductor con puntos y comas esa dirección. A los taxistas les molesta que alguien les diga que va al Arbolito, pero al llegar ahí le pidan que doble a la izquierda una cuadra, a la derecha otras dos cuadras y otra vez a la izquierda cinco cuadras. Sea franco y diga exactamente a donde va.

Antes de subirse a un taxi, asegúrese que anda lo completo en dinero, y si piensa pagar con un billete de alta denominación, pregúntele al taxista si anda cambio. Es irritante para un taxista que alguien a quien se le cobró 12 córdobas por un viaje, llegue al lugar de su destino y saque un billete de alta denominación.

Si se piensa montar en un taxi que ya va ocupado por otras personas, primero pregunte al taxista si va por la dirección hacia donde usted va, para no atrasarse. No hay nada más molesto para un usuario que lo lleven a pasear por toda Managua sin que le hayan consultado siquiera si quería ir a dar la vuelta. Ya sabe, siempre pregunte si va por la ruta que usted busca y si le parece, suba, si no espere uno que venga vacío. En Managua circulan más de 15 mil taxis y no pasará un minuto sin que alguien llegue a ofrecerle la carrera.

Si es de noche, asegúrese de que el taxista encienda la luz interna del carro, así usted se asegura de reconocer al taxista en caso de que éste quiera asaltarlo y evita confundirse al momento de pagar, y en vez de dar uno de 20 córdobas puede dar el de 100, y sobre todo, puede evitar cortarse con objetos peligrosos que muchas veces los usuarios suelen olvidar en los asientos de los taxis.

Si es demasiado noche, y usted quiere llegar rápido y seguro a su casa, pregunte cuánto le cuesta un viaje expreso, es decir, que el taxista lo lleve directamente sin montar a ningún usuario más. Muchas veces es preferible pagar 10 ó 20 córdobas más, que arriesgarse a ser robado por un asaltante de caminos.

Si es mujer, anda de falda corta y sus piernas podrían causarle envidia a cualquier Miss de tercer mundo, por favor evite tentar al diablo. Entre miles de taxistas que a diario circulan por Managua, más de alguno tiene debilidad por las mujeres, y no es la primera vez que violan a una que osó sentarse a la par del taxista enseñando sus encantos.

Recuerde que siempre es mejor evitar que lamentar, así que si por cualquier mal momento inicia una discusión con un taxista violento, trate de calmarse y espere a bajar del auto para desquitarse el mal rato.

Una vez fuera del carro, regáñelo si quiere, pero aléjese rápido del sitio, porque muchos taxistas caminan estresados y casi todos andan armas para defenderse de los asaltantes, pero algunos no dudarán en usarlas contra un usuario incómodo que los mandó a comer m…

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