Unas cuantas verdades sobre Zelaya

Justo Pastor Pacheco

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Unas cuantas verdades sobre Zelaya


Justo Pastor Pacheco




En escritos publicados en LA PRENSA del 13 de julio, uno del prestigiado abogado e historiador liberal, don Alfonso Argüello, y el otro del también abogado liberal don Alfonso Efraín Castellón Ayón, ellos exaltan al máximo la figura de uno de los más grandes tiranos que ha tenido el sufrido pueblo de Nicaragua, y lo tratan de justificar como el mejor gobernante de todos los tiempos por las leyes que se promulgaron bajo su Presidencia.

Pero el doctor Julio Ignacio Cardoze ya dijo una verdad innegable, aunque a medias, cuando expresó que Zelaya fue un improvisado tirano; y una verdad completa cuando manifestó que Zelaya fue un expropiador, apaleador y torturador, pues lejos de poseer los principios de que habla el doctor Argüello, se convirtió en el tirano más cruel que hubo en América en esa época, sólo igualado (tal vez superado) por los sandinistas, ya que bajo sus órdenes se realizaron numerosas acciones de crueldad e inhumanidad.

Zelaya redujo a prisión a los ricos para exigirles contribuciones forzosas a cambio de su libertad, como fue el caso de la señora Rosa G. de Solórzano, esposa de don Federico Solórzano, a quien le exigió la escritura de su casa para evitarse mayores daños y perjuicios y obtener así la libertad de sus dos hijos que estaban presos en la Penitenciaría. Y el caso de doña Carmela Chamorro de Cuadra, a quien le mandó a sitiar con soldados su casa de habitación en Granada para que no dejaran pasar alimentos, ni siquiera leche para los niños y ancianos que habitaban en dicha casa, e incluso mandó a cortarle el suministro de agua potable por muchos días, órdenes todas que fueron ejecutadas por el jefe político en esa época, doctor Francisco G. Miranda. Tanta crueldad sólo Zelaya pudo haberla realizado.

Zelaya estableció las confiscaciones en masa (sólo dos regímenes en Nicaragua han establecido la confiscación: Zelaya y los sandinistas). Proclamó la pena infamante del azote, como ley de la República. Restableció la tortura por medio de inquisición política.

Creó tribunales especiales para juzgar a sus enemigos, negándoles el derecho sagrado a la defensa (también lo hicieron los sandinistas). Llenó las cárceles con los hombres más honrados, honestos e ilustres del país. Traicionó a los amigos a quienes les debía el poder, los persiguió y desterró en masa (igual hicieron los sandinistas), como a los generales Anastasio Ortiz y Paulino Godoy. Estableció el Servicio Militar obligatorio, como lo hicieron los sandinistas, sólo que a diferencia de éstos, aquél era redimible con dinero y en especial para la gente joven adinerada. (Ley del 7 agosto de 1905). Legalizó el asesinato bajo la figura del fusilamiento (es el único régimen en Nicaragua que tiene como pena el fusilamiento, y en esto se la ganó a los sandinistas, porque éstos fusilaron sin ley).

Dice el doctor Castellón Ayón que Zelaya se fue al destierro porque “se les paró” a los gringos. Pero la verdad es que los norteamericanos lo presionaron, ciertamente, pero porque mandó a asesinar a dos ciudadanos estadounidenses bajo la figura del fusilamiento.

El señor Castellón Ayón ofrece información bibliográfica, pero presumo que es la escrita por el eminente historiador nicaragüense, su bisabuelo don Tomás Ayón, quien fue uno de los mejores historiadores de Nicaragua pero también un eminente y acérrimo liberal que escribió la historia bajo su concepción ideológica y partidaria, lo mismo que el ilustre historiador don José Dolores Gámez, quien incluso fue miembro del Gobierno de Zelaya.

Yo también les ofrezco amplia información histórica, la que tienen a la orden en mi casa de habitación, sita en Villa Sandino D-572-573, en la ciudad de Granada, y mi número telefónico es el 860-7306.

El autor es jurista conservador.

Editorial
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