Fabián [email protected]
“BUENA” JUEZ
La verdad, me resulta difícil creerle a la doctora Juana Méndez que sean “razones humanitarias” las que la han llevado a ser tan benevolente con las familias Jerez y Alemán. Sucede que la juez Méndez tiene muchas ganas de ser magistrada del Tribunal de Apelaciones, y en la Nicaragua que vivimos para llegar ahí lamentablemente no se necesita una carrera impecable, de rectitud, transparencia y apego a la ley. No. Basta con ser leal y hacer favores. “Qué buena juez, qué buen fiscal”, se celebra cuando aquellos sin vergüenza alguna defienden como ley las órdenes que le llegan de los caudillos.
VOTOS ROJOS
Lo más seguro es que si la juez Méndez no necesitara los votos liberales para ser magistrada, sería menos complaciente con Arnoldo Alemán y Byron Jerez. Pero sucede que para ser magistrada del Tribunal de Apelaciones se necesitan 12 de los 16 votos que tiene la Corte Suprema, y su partido, el Frente Sandinista sólo tiene ocho. Así las cosas, por qué extrañarnos de ver a la juez Méndez empedrando su camino a Apelaciones con “favores” aunque violen las leyes que un día prometió respetar.
RIESGOS
Lo extraño sería que la juez asumiera en su contra los riesgos que trae hacer cumplir la ley. Como hizo la juez Gertrudis Arias, por ejemplo. ¿Ustedes creen que la juez Arias estaría donde está si se hubiese despachado un veredicto de inocencia en el caso del Canal 6 que removió toda la podredumbre que se había enquistado en Nicaragua?
PRECIO
¿Cuánto costará la magistratura de la juez Méndez? Además de los permisos especiales a reos de lujo, y la protección a prófugos, ¿incluye el gran paquete: la liberación de Alemán?
SIEMPRE INOCENTES
Viendo la facilidad con que los jurados de conciencia dan veredictos de inocencia, con que los jueces alegan cualquier cosa para justificar sus tropelías, me pregunto: ¿No estarán esos vicios en la particular forma que tenemos los nicaragüenses de llevar la vida? A ver si me explico, ¿ha estado usted en la discusión de un accidente? Nadie tiene la culpa nunca. Y no son simples alegatos para salir libres de culpa, sino que en el fondo de verdad creemos que la culpa fue del árbol que se atravesó frente a nuestro carro. ¿O un error de trabajo? Se comienza a buscar culpables y uno le echa la culpa al otro y ahí va la cadena hasta que nadie resulta culpable. Fue la fatalidad. ¿Cuándo se ha visto que un nica acepte perder un pleito? Y qué difícil ser jurado ante aquéllos que con tanta vehemencia, y a veces hasta espíritu científico, explican cómo el árbol hizo la maniobra imprudente que terminó haciendo chocar a los vehículos.
FRÁGIL MEMORIA
A lo mejor no estamos preparados como sociedad para los jurados de conciencia. El nicaragüense siempre será propenso a condenar al primer vistazo y a exonerar al primer alegato. Somos muy fáciles de convencer y olvidar, reconozcámoslo. Así que no esperemos mucha indignación el día que Arnoldo Alemán o Byron Jerez salgan libres por sepa yo qué artimaña legal. Al final sólo serán víctimas de la fatalidad. Pobres hombres.