La táctica política del “arrepentimiento”

Hortensia Rivas Zeledón

En 1987, con la PPerestroika (restructuración) y el Glasnost (transparencia) salió del encierro después de veinte años una película del director soviético de cine Tenguiz Abdulaze, sobre la persecución estalinista a la iglesia ortodoxa rusa. Esa película, titulada Arrepentimiento, se presentó en Nicaragua en 1991 en la Cinemateca, y a través de ella se conoció de las intrigas, horrores y crímenes que el comunismo había cometido contra la Iglesia en Rusia. Igual sucedió en Polonia que también sufría bajo un gobierno comunista que persiguió a la Iglesia Católica y donde la policía política asesinó a base de torturas, entre otros muchos, al sacerdote Jerzy Popielusko.

El 19 de julio recién pasado, la cúpula del partido sandinista, hermano de los partidos comunistas de todo el mundo, en una celebración partidaria reconoció públicamente que había cometido algunos errores con la Iglesia Católica, pero no pidió perdón al pueblo nicaragüense por todos los daños causados, ni a los familiares de los muertos y desaparecidos, ni se comprometió a devolver lo robado.

¿Fue un acto de arrepentimiento sincero o sólo una cuestión o táctica para lograr el apoyo de la Iglesia Católica o por lo menos neutralizarla?

No se puede saber cuáles eran sus verdaderas intenciones, pero el Evangelio explica claramente en Mateo 6.1 —Jesús enseña sobre las buenas obras—: “No practiquen su religión delante de la gente sólo para que los demás los vean. Si lo hacen así, su Padre que está en el cielo no les dará ningún premio”.

Cuando hay un arrepentimiento sincero y verdaderamente se busca el perdón de Dios no se va con cámaras y periodistas, sino que se va en silencio a la Iglesia, se arrodilla delante del sacerdote, se confiesan los pecados y se cumple con la penitencia, y lo más importante es que debe haber un cambio radical en la forma de pensar y actuar. Además es un acto individual porque cada quien responde por sus propios pecados y asume su responsabilidad personal ante Dios.

En este caso hay muchas dudas sobre la sinceridad de la cúpula sandinista porque para que su arrepentimiento sea creíble es necesario que hagan como Zaqueo, el recaudador de impuestos para Roma, y comiencen a devolver todo lo robado, que deroguen las leyes 85, 86 y 88 de la piñata sandinista y que permitan que se castigue a los miembros de ese partido que han cometido delitos.

Si en verdad hubieran cambiado no habrían pretendido homenajear como invitado de honor al terrorista Enrique Gorriarán que si no estuvo en la tarima fue porque el Gobierno de Nicaragua no le permitió entrar al país. Si no, habría estado allí departiendo con los demás invitados.

Mientras los sandinistas no renuncien a su ideología de odio y venganza, no corten sus vínculos con los regímenes totalitarios como los de Cuba, Libia, China y Corea del Norte, no rompan el pacto libero-sandinista que tiene atado de pies y manos a todo el país y que es el más espurio que ha habido en toda la historia de Nicaragua porque hizo retroceder los avances democráticos que tanto dolor y sangre le costaron al pueblo, y que sólo fue un vulgar reparto del botín del Estado; y sobre todo que de verdad permitan al resto de nicaragüenses escoger libremente el rumbo que quieran para el país, porque si no muchos seguirán creyendo que no hay un arrepentimiento sincero y que sólo es una táctica de pre-campaña para las próximas elecciones, porque no es la primera vez que practican la táctica del gato pardo, de hacer como que cambian para no cambiar nada.

Cuando renieguen públicamente de su ideología y cambien su práctica y sean en verdad un árbol bueno y den frutos buenos, entonces serán verdaderas ovejas detrás de su pastor, de lo contrario siempre seguirán siendo lobos disfrazados de ovejas tratando de engañar al pastor

Porque el que verdaderamente cree en Dios sabe que no se le puede engañar, porque sólo Él conoce todo lo que hay en pensamiento y en el corazón del hombre y sabe también que no se puede asegurar lo que pasará mañana, y mucho menos dentro de tres años, porque Dios tiene un plan y ése nadie lo conoce.

La autora es católica militante.

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí