Wilder Pérez R. [email protected]
La mayor parte de los integrantes de la delegación nicaragüense que participará en los XIV Juegos Panamericanos, salió a las 7:00 a.m. de ayer, rumbo a República Dominicana. Como era de esperarse, la mayoría llegó hasta con una hora de retraso a la cita de las 5:00 a.m., pero no hubo inconvenientes.
Desde antes del amanecer, el ambiente en el aeropuerto internacional de Managua estaba agitado, aunque no colorido, gracias a que el uniforme que el Comité Olímpico Nicaragüense (CON) entregó a los atletas, no llama del todo la atención, dada su extrema sobriedad, al ser de color ocre.
En asuntos de puntualidad, los competidores demostraron mejor disciplina que los mismos delegados, ya que éstos llegaron después que los primeros, aunque ninguno de los grupos serviría como ejemplo de exactitud. Una de las excepciones fue el pelotero costeño Doyle Campbell, que llegó al aeropuerto, justo a la hora que lo citaron.
Pero como se trata de Nicaragua, donde lo raro es ser puntual, nadie notó el retraso y las preocupaciones giraban entre un nuevo país por conocer, para muchos, y lo que cada uno podía lograr en su respectivo deporte, en nombre de la nación.
Los sueños de medallas se reflejaban en el desvelo de los atletas, pero no lo suficientemente fuertes como para contagiar optimismo, ya que la mayoría se conformaría con hacer méritos que los lleven a un nuevo destino, a las Olimpiadas de Atenas, Grecia, el año que viene.
Sin embargo, decir que había pesimismo entre los más de 50 viajeros, sería mentir. Cada uno viajó con algo más que ropa en sus maletas, con promesas dictadas a sí mismo, de ganar o perder adquiriendo un nivel superior, pensando en el futuro… en otro “viajecito” y viáticos, que es su verdadera paga.
«MAL VESTIDOS»
Si bien, la delegación nicaragüense no pasará la mala experiencia de otros eventos, cuando ha desfilado sin uniforme, el que recibieron este año no los dejó muy lejos de volver a lo mismo.
Según algunos atletas y entrenadores consultados, el uniforme de los Panamericanos de Santo Domingo, lo entregaron estándar, por lo que a algunos la ropa les queda grande y a otros, pequeña.
El problema de menos solución lo causaron los zapatos, ya que no se pueden estirar ni encoger, o disimular como las chaquetas. Las bromas eran que los atletas los tenían de venta en el aeropuerto de Managua, y hubo alguno que se los puso fuera de talla, por la necesidad de calzarse.
El costo de los uniformes fue de nueve mil 800 dólares, para 73 personas. La marca de los mismos de Joma, empresa supuestamente representada por el presidente del CON, Julio Rocha, en Nicaragua, pero esto no fue confirmado.