EFE
BERLÍN.- La nicaragüense Bianca Jagger, ex esposa de Mick Jagger, dice que tuvo que demostrar constancia para que se le tomara en serio como activista de los derechos humanos, pero ahora no aceptaría otra forma de vida.
En una larga entrevista con el semanario alemán Der Spiegel, Jagger cuenta cómo cambió su vida en 1981 cuando visitó, con una delegación del Congreso de EE.UU., un campo de refugiados de Honduras en la frontera con El Salvador y un escuadrón de la muerte irrumpió para capturar a los hombres.
La delegación decidió seguir al escuadrón con todos los niños y mujeres del campo y esto hizo que los secuestradores decidieran liberar a sus rehenes. “Esa experiencia me demostró que, con un poco de valor, se pueden salvar vidas”, dice Jagger.
Los primeros tiempos de la glamorosa ex esposa de Mick Jagger, como defensora de los derechos humanos, fueron “extremadamente difíciles”.
“Me quedó claro que, para que me tomaran en serio, tenía que demostrar más constancia que los demás”, afirma.
Ahora es miembro de la sección estadounidense de Amnistía Internacional y consejera de Human Rights Watch.
Cuando viaja por zonas peligrosas, pasa miedo, pero lo sobrelleva. “Creo en Dios… creo que tenemos un ángel de la guarda. Soy católica”.
BUSH: “DAÑINO Y PELIGROSO”
La activista nicaragüense se muestra muy crítica con EE.UU. y sobre todo con su presidente, George W. Bush, al que considera “el presidente más dañino y peligroso que jamás haya tenido ese país”.
Jagger ya tuvo que ver con Bush cuando él era gobernador de Texas y ella trató, en vano, de impedir la ejecución de un menor negro, cuya culpabilidad no estaba lo suficiente probada, según los defensores de los derechos humanos.
Bush, dice Jagger, “es un hombre que desprecia a la ONU, los acuerdos internacionales, el medio ambiente, la justicia y los derechos cívicos”.
En cuando a la guerra de Irak, Jagger considera que no se justificaba (como por ejemplo en Kosovo) porque no se estaba produciendo ningún genocidio. Lo único que persigue con ella EE.UU. es “la dominación del mundo”, dice.
Bianca Jagger vive en EE.UU., pero para “alguien que ha crecido en el Tercer Mundo, el colonialismo, el imperialismo” son inaceptables.
Cree, además, que Latinoamérica ha sido, con demasiada frecuencia, víctima de la política exterior de EE.UU., en Nicaragua, en El Salvador, en Guatemala, en Chile, en Cuba.