- Entre lanzadores de Juegos Perfectos
Edgard Tijerino [email protected]
Igual que Denis Martínez en 1991, el derecho dominicano Pedro Martínez, lanzando también para los Expos de Montreal en 1995, trabajó 9 entradas perfectas inutilizando a 27 bateadores enemigos. Sin embargo, sin apoyo ofensivo, Pedro fue empujado hacia entradas extras contra los Padres de San Diego con el marcador 0-0, y en el décimo, un hit de Bib Roberts, frustró su esfuerzo.
Sin duda, una burla del destino, como la que sufrió el zurdo de los Piratas, Harvey Haddix en 1959, cuando después de lanzar 12 entradas perfectas, un récord que posiblemente nunca será derribado, fue afectado por un error y un gran batazo en el inning 13 contra los Bravos de Milwaukee, perdiendo el no hitter, la posibilidad del Perfecto y también el juego.
SóLO TRES MÁS
Así que, Denis Martínez es oficialmente el único latino con un Juego Perfecto, además de ser dueño de la más grande cantidad de victorias con 245, dos más que el astro dominicano Juan Marichal.
Después de la actuación cumbre de Denis, se han logrado tres Perfectos, el de Kenny Rogers, zurdo de Texas en 1994 contra los Angelinos de California 4 por 0, el de David Wells, del staff de los Yanquis en 1998, frente a los Gemelos de Minnesota 4 por 0, y el de David Cone, tirando también por los Bombarderos en 1999, liquidando 6-0 a los Expos de Montreal.
Si se tratara de organizar un ranking de los mejores Juegos Perfectos, sin duda, el primer lugar sería para Don Larsen, un oscuro lanzador que saltó hacia el estrellato el 8 de octubre de 1956, construyendo el único trabajo de 27 outs sin nadie en las bases en Series Mundiales.
FUERA DE COOPERSTOWN
Larsen derrotó 2-0 a los Dodgers de Brooklyn, que utilizaron a Salvatore Maglie… Es ese además, el único no hitter en la historia de Clásicos de Octubre, pero ese destello, no fue lo suficientemente intenso para deslumbrar y permitirle a Larsen golpear las puertas de Cooperstown.
Eso sí, su pasaporte a la inmortalidad quedó garantizado… Larsen, pese a su pobre historial, es una referencia de la grandeza monticular.
Juan Marichal, lanzando desde la trinchera de los Gigantes contra los Colts de Houston en 1963, se convirtió en el primer latino en dibujar con la maestría de Rafael o Rembrant, un no hitter, pero el seis veces ganador de 20 juegos a lo largo de una carrera de 16 años, con la mejor efectividad en la historia de Juegos de Estrellas, nunca logró un Perfecto.
El primer tirador de Juego Perfecto desde 1900, fue el legendario Cy Young, ganador de 511 juegos, derrotando 3-0 a Filadelfia en 1904 en beneficio de los Medias Rojas de Boston… Antes de 1900, Lee Richmond del Worchester y Monte Ward del Providence, habían trabajado para 27 outs consecutivos.
SHORE CON UN ASTERISCO
El caso más raro de todos es el de Ernie Shore de los Medias Rojas en 1917. El pitcher abridor contra los Senadores fue Babe Ruth y cedió una base al lead off Ray Morgan. Molesto, Ruth discutió la última bola y fue expulsadoentrando Shore al relevo sin out y con uno a bordo en el propio primer inning. Morgan fue atrapado intentando robar y Shore sacó 26 outs seguidos en un alarde de dominio.
¿Un pitcher relevo lando un Juego Perfecto?… ¿Podía ser posible eso?… Bueno, sacar 27 outs mientras enfrentas a 26 bateadores, es mejor que de 27-27, pero Shore no fue incluido en la lista de Juegos Perfectos y tuvo que esperar varias revisiones de su caso.
LOS RECORTADOS
Durante largo rato fue reconocido como oficial el Perfecto de 5 innings de David Palmer de los Expos, logrado en 1984, y los también recortados de Dean Chance de Minnesota en 1967 durante 5 entradas, igual que el de Harry Vickers de los Atléticos de Filadelfia en 1907 y Ed Karger que caminó 7 entradas perfectas tirando por los Cardenales de San Luis contra los Bravos de Boston.
Si varios pitcheres han sido frustrados faltando un out, ¿por qué admitir a quienes tenían pendientes 12 outs?… Era algo injusto que distorsionaba el merecimiento a ser incluido en la lista.
Lamentando lo de Pedro, por ahora, Denis es el único latino con un pitcheo digno de estar en el Museo de Louvre.