Denis Martínez hace cinco años cuando se convirtió en el latino más ganador. Pero su mejor momento sin duda fue el 28 de julio de 1991, cuando forjó un Juego Perfecto contra los Dodgers de Los Ángeles.

El asombro continúa

Edgard Tijerino [email protected] El asombro que nos atrapó al ser concretada la proeza hace 12 años, continúa ahí, como el dinosaurio de Monterroso, terco, indestructible, bañándonos de emoción. Sigo teniendo la impresión que el fildeo de Marquis Grisson en el fondo del jardín central, ocurrió hace un rato. ¡Lo logró!… ¡Lo logró! Ese fue el […]

Edgard Tijerino [email protected]

El asombro que nos atrapó al ser concretada la proeza hace 12 años, continúa ahí, como el dinosaurio de Monterroso, terco, indestructible, bañándonos de emoción. Sigo teniendo la impresión que el fildeo de Marquis Grisson en el fondo del jardín central, ocurrió hace un rato.

¡Lo logró!… ¡Lo logró! Ese fue el grito escapado aquí en casa desde lo profundo de nuestras almas y escuchado en el Estadio de los Dodgers en Los Ángeles, con la claridad de un repicar de campanas en Notre Dame en París. Al mismo tiempo, Martínez se catapultaba hacia la grandiosidad y lloraba, todavía incrédulo por su obra maestra: 27 hombres enfrentados y 27 outs.

LA úLTIMA PLEGARIA

Previamente, sólo 14 pitcheres en la historia del béisbol habían realizado esa faenas perfectas cortando orejas y rabo, algo tan difícil, como pintar Guernica, transformar la dureza del mármol en El Moisés, o disponer de la inspiración necesaria para producir Los Motivos del Lobo.

Cada vez que Denis Martínez habla de su Juego Perfecto contra los Dodgers aquel 28 de julio de 1991, parece tener una bola imaginaria entre su manos, mirando hacia el plato con Chris Gwynn en el cajón de bateo, amenazante después de 26 outs.

Un buen momento para que un hombre tan religioso como Denis, que fue a misa antes de subir a la colina del Dodger Stadium ese domingo, elevara una plegaria al cielo solicitándole al Todopoderoso: No me pierdas de vista, guía mi brazo, controla mi astucia, sujeta mis nervios. Sólo necesito un out más Señor. El más importante de todos en mi carrera hasta hoy.

Cuanta razón tenía Rubén: dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra dura, que no tiembla.

EL PELIGRO CRECE

En medio de la agobiante presión del momento, con Denis buscando ansiosamente el out 27 que le garantizaría su ingreso a la lista de pitcheres inmortales, Gwynn, el emergente zurdo que registró 252 puntos a lo largo de 139 turnos, bateando por Mike Morgan, parecía tan peligroso como Ted Williams.

Denis se desconectó del resto del mundo para concentrarse en llegar a un entendimiento con el catcher Ron Hassey antes del próximo lanzamiento… Tenía que impedir que Gwynn lo sacará del paraíso. No mordería ninguna manzana ni sería perturbado por alguna serpiente.

Atrás habían quedado Mike Scioscia y Stan Javier, un emergente por Alfredo Griffin convertidos en los outs 25 y 26, víctimas del pitcheo certero del pinolero. La peligrosidad de los Dodgers había sido borrada con singular maestría. Denis había estado funcionando con la efectividad de Tales de Mileto resolviendo ecuación tras ecuación, dominando al line-up encabezado por Brett Buttler y que presentaba alrededor de “su ombligo” a Eddie Murray y Darryl Strawberry.

POR FIN, POR FIN

La línea de foul de Gwynn con conteo de 1-1, provocó cierto escalofrío y se escuchó como el aullido de un lobo mientras se abría hacia la zona no legal… Una bola rápida con ese movimiento extra que Denis sabía aplicar, fue empujada por Gwynn hacia el center fielder. Grisson –todavía respondiendo a las expectivas con los Gigantes en la presente temporada– puso a funcionar sus piernas activando su radar, y su guante se abrió como bostezo de hipopótamo para la atrapada que sellaba la hazaña.

Los brazos del jardinero central de los Expos, se estiraron por la vía intangible de la solidaridad, desde la pared hasta el montículo para abrazar a Denis en la inmensidad de ese instante de satisfacción suprema, de orgullo indescriptible, de grandeza sin medida.

Han pasado 12 años, pero cada vez que lo recordamos, nos parece que fue ayer.

ERAN LÍDERES

Desde la colina de un equipo de quinto lugar, Denis enfrentó ese 28 de julio a los líderes del lado.

Oeste de la Liga Nacional. Finalmente, los Dodgers quedaron a un juego de los Bravos de Atlanta.

En su temporada número 15, Martínez trabajó el Juego Perfecto número 15 del béisbol, mientras los Expos derrotaban por 2-0 el esfuerzo de Mike Morgan.

Al nicaragüense le conectaron 17 roletazos, ponchó a cinco, obligó a dos fouls capturados y sólo tres batazos fueron hacia los bosques. Llevó a tres bolas a dos bateadores, ambos con conteos completos y le envió dos bolas a otros seis.

Fue el primer no-hitter por un pitcher adversario en los 30 años del Dodger Staium y el primer Perfecto desde que Tom Browning de los Rojos de Cincinnati estranguló a los Dodgers el 16 de septiembre de 1988.

Al terminar su no hitter, Denis mostraba 2.05 en efectividad, la mejor del circuito y su balance mejoró a 11 victorias y 6 reveses.

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