- Si un sistema parlamentario fuera “amarrado” entre los partidos mayoritarios que actualmente controlan el Legislativo, el país se vería peligrosamente pasando de un caudillismo de hecho a uno de derecho, pervirtiendo la naturaleza democrática del sistema que se impulsa. Aunque el Estado exige modernizarse, los pasos en esa dirección deben ser meditados para evitar que fracasen las reformas institucionales que la situación política del país exige
Luis Felipe Palacios [email protected]
El analista político Carlos Tünnermann opinó que la propuesta del opositor Frente Sandinista (FSLN) de reformar la Constitución para establecer en Nicaragua un sistema parlamentario en vez de un sistema presidencialista, es “preocupante”, porque además de confrontar las reformas que prepara el Ejecutivo para la reorganización de los Poderes del Estado, intenta institucionalizar los llamados “De Cara al Pueblo”.
Argumentó que es “preocupante, porque para que Nicaragua pase de un sistema presidencialista a un sistema parlamentario se requiere no una simple reforma parcial de la Constitución, sino una Constituyente”. “Y actualmente los Poderes del Estado, si bien deben coordinarse armónicamente, son independientes entre sí, cosa que no sucede en el sistema parlamentario, donde el Ejecutivo depende del Parlamento”, añadió.
Asimismo, Tünnermann observó que la propuesta de establecer como contraparte del Parlamento un “Congreso Popular”, no es muy clara: “Más bien pareciera ser el envoltorio populista de la propuesta de parlamentarismo, algo así como la institucionalización de los “De Cara al Pueblo” de la década de los 80”, anotó.
Indicó, además, que el país no ha alcanzado aún el nivel de madurez democrática como para intentar establecer un sistema parlamentario como el que existe en países europeos.
LLAMAN A NO DESCARTAR
Mientras, el ideólogo sandinista Aldo Díaz Lacayo instó a las principales fuerzas políticas del país y al Ejecutivo mismo, a no descartar la propuesta del FSLN de reformar la Constitución para establecer un sistema parlamentario.
“El parlamentarismo es un reto que vale la pena estudiar, y si estamos obligados por las circunstancias a modificaciones estructurales de las instituciones para ponerlas a tono con los cambios internacionales, convendría echarle un vistazo a la propuesta y por lo menos estudiarla y analizarla objetivamente”, razonó.
Observó que Nicaragua vive una crisis institucional estructural y no porque el PLC, el FSLN o la facción bolañista del gobierno no se pongan de acuerdo, sino que la crisis institucional obedece a los cambios radicales en el mundo.
Añadió que el parlamentarismo tiene virtudes, como el hacer más participativas las opiniones del ciudadano: “En el presidencialismo, el ciudadano delega la representación en el diputado, y en el parlamentarismo no sólo la delega, sino que se convierte en partícipe”.
ANALISTAS DESCARTAN OTRO SISTEMA
La propuesta de establecer un sistema parlamentarista en Nicaragua generó diversas opiniones entre analistas y expertos.
Carlos Tünnerman, analista político
“Quizás sea mejor perfeccionar el actual sistema presidencialista, que tiene tantas fallas, antes de lanzarnos a la aventura de un régimen parlamentario”.
Alejandro Serrano, analista político
“Si lo que se pretende es quitar poderes al Ejecutivo, en el caso actual, el presidente no tiene el control del Parlamento, sino que éste radica en las dos fuerzas mayoritarias, así que no tiene razón de ser, si ese es el objetivo”.
Lenadro Marín Abaunza, secretario de la Presidencia
“Ir a un sistema de reforma constitucional total proponiendo un sistema o régimen parlamentario, creo que eso sería un fracaso dentro de la idiosincrasia de la América Latina”.
Asunción Moreno, especialista en
Derecho Constitucional
“Creo que Nicaragua no está preparada, sin embargo es el momento en que hay que plantearse cambios, es momento de modernizar el Estado”.
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