Luis Alemán [email protected]
En dos cajas de madera rústica hechas artesanalmente, fueron depositados los cadáveres de la señora Eusebia Arancibia Obregón y sus hijos Heiling del Carmen Delgadillo Arancibia, de seis años y Hazle Aguinaga Arancibia, de dos años, asesinados al parecer por su propio padre el pasado 20 de junio en el sector conocido como El Barro, jurisdicción del municipio de Esquipulas, Matagalpa.
Los ataúdes fueron retirados por don Isidro Arancibia, padre de la señora asesinada, y trasladados en una camioneta proporcionada por Aurelio Rodríguez, alcalde auxiliar de San Pedro del Norte, Matagalpa.
Visiblemente afectado por el drama que vive desde el mes de junio, el señor Arancibia sólo logró afirmar que espera que las autoridades policiales logren la captura del asesino, para que se haga justicia.
PEDÍAN CAJAS METÁLICAS
El señor Arancibia, acompañado de su nieto de nombre Walter, llegó al Instituto de Medicina Legal a las 10:00 a.m. de ayer martes y tras realizar los trámites de rigor, fue informado que no le podrían entregar los cadáveres debido a que, por el estado en que se encuentran, debían utilizar ataúdes metálicos; sin embargo, cerca de la 01:00 p.m., accedieron y entregaron los cuerpos que permanecieron en la morgue desde el pasado 21 de junio.
Walter Arancibia, sobrino de la víctima, afirmó que ellos se dieron cuenta de que su tía y primos habían sido asesinados, ocho días después de los hechos, pero no supo explicar porqué razón hasta ahora se presentaron a retirar los cadáveres.
Según Arancibia, Martín Aguinaga, señalado como autor del triple crimen, se trajo a su mujer y sus dos hijos hasta la zona de Esquipulas, con claras intenciones de matarlos lejos del lugar donde vivían.
En declaraciones que el padre de la joven asesinada ofreció a la Policía de Matagalpa, confirmó que su hija y nietos abandonaron su casa ubicada en Yalasí, San Pedro del Norte, en busca de trabajo y que estuvieron en una propiedad de Ramón Calero, en Betaní, jurisdicción de La Cruz de Río Grande.
Hasta ahora, la hipótesis que la Policía maneja sobre ese crimen es que el móvil fue pasional, debido a que la señora Arancibia había iniciado una nueva relación con otro hombre después de separarse de Aguinaga, quien se caracterizó por ofrecerle una vida llena de violencia.
La madre y sus dos hijos fueron asesinados a machetazos que les desprendieron sus cabezas, el pasado 20 de junio.