En la Catedral de León está sepultado Rubén Darío, igual que los poetas Salomón de la Selva y Alfonso Cortés. (LA PRENSA/O. Valenzuela)

La carreta espera para viajar a León

Roberto Sánchez RamírezEspecial para la [email protected] Pareciera que la carreta sólo espera que doña Rosa Sarmiento se reponga del parto del 18 de enero de 1867 para continuar el viaje hacia León. La restauración de la casa natal de Rubén Darío ha sido tan buena que sólo falta el llanto del recién nacido, mientras una […]

Roberto Sánchez RamírezEspecial para la [email protected]

Pareciera que la carreta sólo espera que doña Rosa Sarmiento se reponga del parto del 18 de enero de 1867 para continuar el viaje hacia León. La restauración de la casa natal de Rubén Darío ha sido tan buena que sólo falta el llanto del recién nacido, mientras una gallina disecada reposa en la cocina.

Ojalá que a partir de ahora se le dé el mantenimiento debido, pues ya en varias ocasiones ha estado por caerse. Los Decretos sobre la casa poco efecto han tenido. El reconocimiento se inició en 1920, a cuatro años del fallecimiento el 6 de febrero de 1916, cuando el nombre de Metapa fue cambiado por el de Ciudad Darío.

En 1940, mediante el Acuerdo No. 484, el Estado de Nicaragua “adquiere y conserva el solar y la casa en que nació el máximo poeta de América y el más glorioso de los nicaragüenses, Rubén Darío, a fin de presentarlo a las futuras generaciones, como una reliquia de alto valor histórico”.

En 1943 fue consagrado Monumento Nacional y comenzó a ser usada la casa como museo. En el 2002, mediante la Ley No. 333 se le da mayor importancia al declararse que todos los bienes muebles e inmuebles y su obra se consideren Patrimonio Cultural, Artístico e Histórico de la Nación. Pero fue en realidad en 1967, con motivo del Centenario de su nacimiento que se realizaron la mayoría de las obras que aún se conservan.

Sin embargo, en el mes de noviembre del 2002, cuando se inicia el proceso de restauración hubo que hacer las siguientes obras: se reforzaron las fundaciones, ya que éstas se encontraban podridas y casi superficiales, por lo que se realizó refuerzo estructural en 15 columnas. Sustitución de las columnas, en un 25 por ciento, conservación de las mismas con preservantes de madera, lijado, curado y acabado. En las paredes se hizo reposición de revoque en un 50 por ciento, repello y fino en un 100 por ciento. La Sala de Exposiciones tenía grieta en las paredes.

En el techo se repuso la cubierta en un 100 por ciento. Se le dio conservación a la estructura del techo y un 100 por ciento la caña de castilla. Se sustituyó todo el piso. Los servicios sanitarios fueron reparados. El colmo es que al revisarse el sistema eléctrico se encontró que no había polo a tierra. Hubo que hacer otras obras, entre ellas pintar todo.

La restauración fue realizada por el Instituto Nicaragüense de Cultura con fondos estatales, bajo la dirección del Museo Nacional. También se restauró todo el mobiliario con una donación de Bancentro. Aunque la obra es meritoria falta aún el anfiteatro que está deteriorado. El diseño y materiales de la caseta donde se recibe al público no concuerda con la Casa Natal.

Aunque la histórica casa queda frente a Enitel, no cuenta con servicio telefónico. Hacen falta más guías ante el aumento de visitantes. Debe completarse el presupuesto para la compra de productos y objetos para el aseo de la casa, se calcula que harían falta apenas trescientos córdobas al mes. Todavía se regatea presupuesto a pesar de tantas Leyes y Decretos alrededor de nuestro Rubén.

El conjunto de la casa con su mobiliario, la exposición fotográfica y la buena atención de las pocas guías, permiten un primer encuentro, mientras se continúa el viaje hacia León, igual que lo hiciera doña Rosa con su tierno niño en 1867.

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