Mar RománAP
MADRID.- En una noche del verano de 1977, un grupo de 16 supuestos soldados embozados ingresó en la casa de Malou Cerutti, en Argentina, y propinó una paliza a su esposo, ante la mirada impotente de ella y de sus hijos.
Cerutti y los niños, de ocho, nueve y diez años, fueron atados, amordazados con sábanas y arrojados al piso. Durante ocho horas, frente a ellos, Omar Masera fue agredido a culatazos, hasta que los atacantes se lo llevaron a rastras.
“Estaba bañado en sangre y vestido sólo con su ropa interior. Por sus lamentos, sabía yo que él estaba vivo”, relató Cerutti.
Casi al mismo tiempo, en una casa ubicada a sólo unos 200 metros de ahí, el padre de Cerutti, Victorio, fue también torturado frente a su esposa. El próspero constructor de viviendas y dueño de viñedos a las afueras de la ciudad occidental de Mendoza fue luego secuestrado.
Hoy, casi tres décadas después, el destino del padre y el esposo de Cerutti es todavía un misterio. Sin embargo, en un paso que algunos grupos de derechos humanos han considerado como histórico, uno de los presuntos torturadores está por ser juzgado.
Ricardo Miguel Cavallo, un ex militar que según Cerutti, participó en aquel ataque de 1977, fue extraditado el 28 de junio desde México, a petición del juez español Baltasar Garzón.
El caso representa la primera vez que un país extradita a otro a un sospechoso que será juzgado por delitos supuestamente cometidos en una tercera nación.
La Audiencia Nacional española determinó en 1998 que los tribunales del país tienen jurisdicción para juzgar casos de genocidio y otros crímenes de lesa humanidad, sin importar dónde ocurrieron. Emitió ese dictamen en el caso que le dio fama mundial a Garzón: Su orden para detener en Londres al ex dictador chileno Augusto Pinochet.
El juez español ha acusado a Cavallo, de 52 años, de genocidio y terrorismo presuntamente cometidos durante la llamada “guerra sucia”.
Cavallo, quien admite que fue miembro del aparato militar argentino durante esa época, niega haber participado en actos de tortura. No ha sido fijada una fecha para el juicio. Cavallo no puede ser juzgado en Argentina, debido a las leyes.
Cerutti dijo que los hombres que atacaron a su familia iban embozados, pero señaló que la máscara que llevaba Cavallo se aflojó, por lo que pudo ver parte de su cara, de la que recuerda particularmente los ojos.
“Cuando vi los ojos de Cavallo en algunas fotografías, luego que fue detenido en México, le reconocí y yo estaba consternada. Tenía la misma mirada fría y penetrante de aquel hombre perverso”, dijo Cerutti en una entrevista realizada en su casa en Madrid.