Sandinistas de ayer y hoy

José Ovidio Puente León

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Sandinistas de ayer y hoy


José Ovidio Puente León




El 12 de diciembre de 1990, en el No. 12 de la Revista Socialismo, teoría y práctica, editada en la URSS (del Semanario Novedades de Moscú), dos periodistas soviéticos —Mijail Kriuishkov, corresponsal de la AIN y Alexandr Majov, corresponsal de Novedades de Moscú— conversan en Managua sobre el tema: Nicaragua, ayer y hoy.

A.M.— ¿Por dónde empezamos?

M.K.— Por la revolución.

A.M.— Mejor por la revuelta de 1979. Según algunos periodistas nicaragüenses no hubo tal revolución en julio de 1979. La revuelta culminó con la implementación de la corrupción e impunidad de los frentistas y liberaloides.

En 1959 Carlos Fonseca y Silvio Mayorga reclutaron en Honduras al coronel sandinista Santos López para organizar la lucha armada contra los Somoza, desplazando a Noel Guerrero Santiago, pues así creían asegurar la dirección de la lucha popular antiimperialista.

Nunca el coronel Santos López combatió. Por eso el coronel planteó la división en el campamento El Guineo, a principios de 1963, y ya en el Bocay estalló la división, y el coronel con su grupo selecto partió a Wiwilí en “huida graciosa” por la ribera hondureña del río Coco, sin haber combatido en territorio nicaragüense, todo lo cual costó la vida a muchos compatriotas.

Tomás Borge en su libro lleno de mentiras, La paciente impaciencia, no hace un análisis crítico y autocrítico de lo acontecido en Bocay; en su afán de mantener la unidad con Santos López, calla las verdades.

Este tipo de lucha encubría la ambición del grupo estudiantil encabezado por Carlos Fonseca Amador y Francisco “Chico” Buitrago. Unos días antes que partiéramos del campamento El Guineo, se recibió una carta de Fonseca amenazando con construir su propia guerrilla dentro de Nicaragua si no actuábamos de inmediato; dicha carta la dirigió Carlos a Noel Guerrero Santiago, nuestro dirigente, creador del Frente de Liberación, todavía no sandinista.

Fonseca pretendía adornar con ideas socialistas al general de hombres libres, Augusto César Sandino. Ya desde ese entonces algunos de los jefes frentistas no cumplieron su función dirigente de la guerrilla, ni dispararon un tiro contra los enemigos del pueblo nicaragüense. La ideología de Sandino no fue nunca el socialismo, sino la teosofía del español argentino Joaquín Trincado. Éste fue el ideólogo del sandinismo, según lo señala el profesor Edelberto Torres en su libro Sandino, de Editorial Katún, 1984 (con base en Sandino y sus pares, de Editorial Nueva Nicaragua, Managua 1983).

Fue en Tampico, Tamaulipas, México, donde trabajó Sandino y se adhirió a la teosofía. Todavía se le recuerda por sus escritos publicados en la revista La Balanza, que editaba Joaquín Trincado en los años veinte del siglo pasado. La lucha política de los nueve comandantes frentistas, que se dicen sandinistas, fracasó, y luego nos enfrentamos a la tarea de reimpulsarla, cuantos nos consideramos comprometidos con los principios democráticos, nacionalistas y populares.

Como se afirma en la última novela de Antonio Tabucchi: “Se está haciendo tarde”. En consonancia con esto le digo a Edén Pastora Gómez, el “comandante Cero”, que ésta es la hora que “no es tarde y estamos a tiempo”, que los sandinistas verdaderos unidos lo apoyaremos a partir de este julio victorioso.

El autor es mexicano, fundador del FSLN el 23 de julio de 1961 en La Habana, Cuba.

Editorial
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