Jaime [email protected]
Nunca en la historia de la civilización estará el planeta Marte tan cerca de la Tierra como en la madrugada del 27 del próximo mes de agosto.
A partir de este mes el planeta se ha convertido, después de la Luna, en el astro más brillante del cielo nocturno. Hace su aparición en el horizonte, por el Este, alrededor de las ocho de la noche, de modo que en las primeras horas de la madrugada se encuentra muy alto en el cielo, donde es fácilmente distinguible por su intenso brillo y color rojizo.
Los astrónomos han calculado que Marte estará más próximo a la Tierra en la última semana de agosto, cuando su distancia a nosotros se habrá reducido tan sólo 55,768,006 kilómetros, la mayor aproximación en 60,000 años. Por el contrario, en sus máximos alejamientos el planeta rojo se coloca seis veces más lejos.
No obstante la muy favorable posición en agosto, los astrónomos conocen mejor a Marte por las imágenes enviadas por dos satélites exploradores que orbitan encima del planeta y que han obtenido imágenes con detalles de pocos metros sobre su superficie. Hace seis años el Sojourner, un pequeño robot de cuatro ruedas, como un carrito de juguete de 26 pulgadas, se desplazó sobre el suelo arenoso y pedregoso de Marte, escarbando el suelo para estudiar su composición química y en busca de indicios de vida. Dos robots más se dirigen en este momento para posarse sobre el suelo de Marte. Gracias a la moderna tecnología espacial, hoy resulta que la “geografía” de Marte es más conocida que la de muchos lugares aquí en la Tierra.
Pero hace medio siglo, antes de la era del espacio, los astrónomos tenían que contentarse con lo que podían mirar a través de sus más potentes telescopios, en ocasión de las máximas aproximaciones del planeta, las cuales ocurren en intervalos de 15 a 17 años. Algunos observadores telescópicos de entonces interpretaron difusas manchas y trazos imprecisos en la superficie de Marte, como si fuesen grandes obras de ingeniería de los hipotéticos marcianos en su intento de canalizar el agua descongelada de los polos a los desiertos de ese planeta en proceso de desecación.
Hoy se sabe que tales manchas y trazas no eran sino ilusiones ópticas de los imperfectos telescopios, o forzamiento de la vista de aquellos astrónomos imaginativos de finales del siglo XIX y principios del XX. En realidad, Marte es un planeta frío, seco y completamente desértico. Su suelo está cortado por enormes y profundos cañones y barrancos, con algunos volcanes extintos, uno de los cuales —el Olimpus Mons o Monte Olimpo— reposa en una base de 500 km de diámetro que bien podría cubrir toda Nicaragua, mientras eleva su cumbre tres veces más alta que el monte Everest en los Himalayas.
Como una nota curiosa, mañana jueves 17 de julio, entre la 1:15 y las 2:40 de la madrugada, hora de Nicaragua, la Luna pasará ocultando a Marte, el cual desaparecerá durante ese lapso detrás del disco lunar. El fenómeno será visible para observadores ubicados entre Miami al Norte y Lima al Sur, es decir en toda Centroamérica y en la parte Norte de Suramérica.
El autor es geógrafo y astrónomo.