William Báez Sacasa
En la mañana del viernes 8 diciembre de 2000, cuando como muchos managuas me recuperaba de la Gritería a la Purísima, un aparataje militar cubrió una zona que se encuentra sobre el camino que conduce a la Iglesia de Santo Domingo. La presencia militar causó curiosidad e inquietud entre la gente que se preguntaba: ¿Qué estará pasando? No sabían que el entonces presidente Alemán estaba de visita en casa del licenciado Carlos Pellas. La bola corrió por toda Managua.
Carlos Pellas está acostumbrado a recibir a presidentes y destacados políticos, para conversar o para atender sus consultas. Recuerdo que el 3 de mayo de 1980, a raíz de la renuncia de dos miembros de la Junta de Gobierno sandinista, me reuní en casa de Carlos con Humberto Ortega y Bayardo Arce, quienes le propusieron que formara parte de la Junta de Gobierno, y Carlos rechazó la oferta. Todas estas negociaciones de los avatares políticos resultan normales para Carlos. Parte de estas vivencias y anécdotas inéditas las recuento en forma detallada en mi libro a publicarse: Sexo, poder y política en la Nicaragua contemporánea.
Alemán llegó preocupado y asustado a la casa del licenciado Carlos Pellas, porque exactamente un mes antes, el 4 de noviembre, los conservadores habían tenido el repunte más alto en un siglo al obtener en el ámbito nacional el 16 por ciento en las elecciones municipales y el 27 por ciento en Managua. También le preocupaba que el Partido Conservador se decidiera a lanzar una fórmula ganadora apoyada por el capital, para las elecciones del 2001, integrada por Pedro Solórzano, William Báez, o con Mario Sebastián Rappaccioli o con Ernesto Leal.
Antes estas realidades Alemán propuso diez diputados a los conservadores en su lista de candidatos a legisladores, a cambio de que el PC y el capital apoyaran al candidato presidencial del PLC, que todavía no se había definido a esa fecha. Ese día Alemán cedió su rey. Unos dicen que de esa reunión salió el candidato del PLC para las elecciones del 2001.
¿De qué le sirvieron esas elecciones al Partido Conservador? Demostró su fuerza, consiguiendo entre otras cosas que el doctor Alemán cediera parte de su poder político.
En la semana siguiente, una parte de la Junta Directiva del Partido Conservador, integrada por Pedro Solórzano, Ernesto Leal, Mario Rappaccioli, Noel Vidaurre, Ariel Granera y este servidor, nos reunimos con Carlos Pellas para definir la estrategia a seguir. De esa reunión salimos unidos para apoyar a don Enrique Bolaños, sin embargo, al final, unos mantuvimos la decisión de apoyarlo y otros, encabezados por Noel Vidaurre, en un movimiento que siempre consideré suicida, optaron por ir solos y el resultado fue que el partido tuvo un solo diputado. En las elecciones municipales había logrado obtener cinco alcaldías, incluyendo Granada y 66 concejales en toda la República. ¿Cómo sería hoy la Asamblea Nacional con ocho o diez diputados conservadores beligerantes e independiente de los dos caudillos?
Relato estos acontecimientos, porque es necesario posicionar a los conservadores dentro de su contexto histórico. El PC es una fuerza real en este país. Lo demostró en las elecciones municipales en las que, a pesar de estar “prensado” por el pacto de Daniel y Arnoldo, obtuvo un porcentaje alto en la preferencia de votos.
En el caso de Managua —y no es por defenderlos— la firma M&R ubicó a los conservadores en segundo lugar, en su encuesta de boca de urnas. Sin embargo, creemos que los pactistas se robaron las elecciones. Pero eso no es lo importante. Lo importante es que hoy, próximos a las elecciones municipales, los conservadores se encuentran: alcones, lilas, granadinos, y las directivas presididas por Mario Rappaccioli. Se ha estado trabajando por la unidad del partido porque se quiere ser una fuerza viable. Recientemente se inauguraron 23 casas del partido. En la última encuesta de M&R, de junio del 2003, cuando se pregunta cuáles son las personas más sobresalientes en la política, las respuestas que se dan indican que dos conservadores salen con un puntaje bien alto. En la lista de los políticos más destacados figuran: Eduardo Montealegre con un 77 por ciento de popularidad, Herty Lewites con 68 por ciento, y luego aparecen Pedro Solórzano con 70 por ciento y este servidor con 68 por ciento.
La moraleja de esto es que los conservadores demostraron fuerza y hoy también son fuertes. En las próximas elecciones municipales deben ir unidos con otros partidos para ganar, y para garantizar que los municipios desarrollen sus propias potencialidades; para que haya trabajo, seguridad ciudadana, ornato, calles limpias y para que las ciudades sean dignas.
El autor fue ministro de Acción Social y pertenece al PC.