La única salida de Nicaragua

Jaime Arellano*

La inestabilidad política, la manera de practicar política, el cambio de reglas constantemente, la inseguridad jurídica, la politización de las instituciones, la corrupción, son pegones serios que este país tiene y debe superar porque no permiten que salgamos adelante como nación.

Nicaragua está empobrecida por el mal manejo que ha tenido, en la mayoría de los casos, por sus gobernantes y no porque sea pobre.

En todo este contexto hay un buen grupo de nicaragüenses convencidos de la idea de que en estos momentos es la oportunidad de hacer un partido nuevo, pero que sea un partido nacional, en el que la principal ideología sea la nacionalista, para enarbolar Nicaragua para los nicaragüenses, como el Partido Popular de España o el Partido Nacional en Chile, para mencionar algunos. Todas las encuestas indican que en Nicaragua hay entre un 25 ó 30 por ciento de la población que se identifican con la ideología liberal; un 20 ó 25 por ciento con la ideología sandinista y un 40 ó 45 por ciento que no se identifica con ninguna de las filosofías. O sea, el partido más grande en Nicaragua es el que no pertenece a ninguna de las dos tendencias políticas. Mi idea es que desde un principio se forme un partido en donde liberales, conservadores, sandinistas, evangélicos, católicos, obreros, medianos y pequeños empresarios, intelectuales, etc., etc., tengan representatividad, voz y voto en las decisiones de este partido.

Las alianzas y coaliciones lo único que traen es repartición de cuotas de poder, y para poder hacer los cambios profundos que este Gobierno ha iniciado se necesita crear un respaldo popular, que sea tan grande que permita llevar a los mejores hombres y mujeres tanto a la Asamblea Nacional como a la Presidencia.

Es hora de que todos los nicaragüenses se involucren y participen activamente en la lucha por hacer los cambios profundos que necesitan las instituciones. Es hora de dejar de ser un país empobrecido por unos cuantos, es hora que la mayoría de los nicaragüenses empiecen a beneficiarse de las grandes riquezas de nuestro país que nos pertenecen a todos y no a unos cuantos.

La única manera de lograr ese sueño de muchos es creando ese partido en que todos los sectores se sientan incluidos y representados, y sobre todo que sea participativo en todo sentido. Es hora de despertar, es hora de que los principales líderes de todos los sectores asuman su responsabilidad, que viene con ese liderazgo, y empiecen a anteponer los intereses del país a los intereses personales. Hay que aprovechar que hay un Presidente que está haciendo cambios en la manera de conducir el país, pero que desgraciadamente no tiene los votos en la Asamblea para poder hacer los cambios institucionales necesarios para sacar al país adelante. Por eso la meta de este nuevo partido es darle la misma prioridad a la elección de diputados como a la elección de Presidente en el 2006, solo así se tendrá los votos en la Asamblea para poder reformar de una vez por todas esos poderes del Estado que a gritos el pueblo de Nicaragua está reclamando.

El reto es grande, pero para las cosas grandes se necesita sacrificio, voluntad y determinación, características que siempre han distinguido al pueblo de Nicaragua durante su historia. Juntos se pueden hacer la realidad de Nicaragua para los nicaragüenses.

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Editorial
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