- En un resultado inesperado,
Ricardo Mayorga venció por decisión mayoritaria a Vernon Forrest, para retener sus títulos mundiales
Edgard Tijerino/Enviado [email protected]
LAS VEGAS.- ¡Oh Dios! Gracias. Eso fue lo primero que pensé cuando escuché la votación de las tarjetas de los tres árbitros garantizando el triunfo de Ricardo Mayorga sobre Vernon Forrest aquí en el Hotel Orleans de Las Vegas, y el hecho de retener los títulos Welter de la Asociación y el Consejo Mundial de Boxeo.
Fue una victoria reconfortante para los amantes del boxeo nicaragüense, pero una pelea difícil en su segunda mitad en la cual Forrest logró establecerse en una distancia conveniente para manejar sus combinaciones de golpes.
Después de un inicio tormentoso, en el cual Forrest cayó tres veces a la lona, ninguno por golpes efectivos sino por lo turbulento de las acciones que parecían conducir a otro atropellamiento, la pelea comenzó a cambiar justamente después que en el cuarto asalto Mayorga, en un alarde de imprudencia o autosuficiencia, puso la cara enfrente, bajó las manos, para admitir una serie de combinaciones de golpes conectados por el estadounidense.
“El Matador” pinolero no cumplió con su objetivo de liquidar en dos asaltos a Forrest.
Al inicio, se vio a un Mayorga decidido a terminar temprano con su rival, a pulverizarlo como lo hizo el 25 de enero en Temécula, cuando lo noqueó en apenas tres asaltos para brindar el mayor impacto boxístico de este año.
Pero Mayorga no pudo lograr su objetivo.
Forrest logró escapar al bombardeo, a ese ataque desordenado y a una serie de golpes que llegaban desde cualquier ángulo, pero no pudo controlar al campeón nicaragüense, quien enfrentando una sinnúmero de problemas a lo largo del combate, sobre todo por certeros golpes y combinaciones de Forrest en la mitad del pleito, logró imponerse en medio de la inseguridad por sus condiciones físicas.
En la recta final del combate, por lo menos en mi caso, me sentí preocupado por el ritmo que tomaron las acciones, por ese bajón de voltaje.
VENTAJA MINIMA
Un punto arriba a Mayorga no garantizaba la retención de las coronas, sobre todo porque Forrest demostró que podía aguantar las arremetidas de los primeros rounds y emplear un plan de pelea que no pudo emplear en el primer combate de Temécula, sacando máximo provecho a los amarres, un arma fundamental con sus combinaciones de golpes que abollaron los pómulos del pinolero.
Aún en medio del temor general por ver a Mayorga caminar los doce asaltos, los jueces Larry O´Conell y Ove Ovenson no dudaron en dar la victoria 115-114 y 116-112, respectivamente, a favor del campeón pinolero, mientras que Jerry Roth decretó un empate a 114.
Gracias Dios, porque definitivamente no esperábamos un desenlace como el de anoche en Las Vegas.
CON LA MANO LESIONADA
Pese al triunfo, Ricardo Mayorga terminó con la mano lesionada, producto de una inflamación en su puño.
“Quería demostrar que podía pelear los 12 asaltos. Y si no lo noquee, fue porque me lesioné la mano”, declaró Mayorga. “En ningún momento me sentí aturdido por los golpes de Forrest y estaba preparado para más de 12 rounds”.
La pelea de anoche fue bien cerrada, después del arranque a favor del nicaragüense. Mayorga terminó con dos abolladuras en cada pómulo y aseguró que no fue ninguna imprudencia poner la cara en el cuarto asalto, porque quería demostrar que Forrest no pegaba.
“Forrest es un peleador duro. Lo pude vencer, pero tuve que hacer un trabajo intenso para llevarme este triunfo meritorio”, finalizó Mayorga, quien mejoró su palmarés a 25-3-1, contra 35-2 del estadounidense.