Militares nicaragüenses a Irak

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Militares nicaragüenses a Irak





El problema internacional de Irak se ha “nacionalizado” para los nicaragüenses, al decidir el Poder Ejecutivo con la aprobación de la Asamblea Nacional, aunque con la oposición del FSLN, el “envío de un contingente de tropas del Ejército de Nicaragua, compuesto por 230 soldados, para realizar operaciones de desminado y prestar atención médica en Irak” (LA PRENSA, jueves 10 de julio de 2003).

Según se ha informado, los soldados nicaragüenses operarán en labores de desminado, fundamentalmente, en una zona de menor peligro en Irak donde casi a diario las tropas de ocupación norteamericanas y británicas sufren ataques terroristas, en algunos casos con bajas mortales que aumentan la dolorosa y mortal cuota que los aliados están pagando por la extirpación del foco del terrorismo internacional en territorio iraquí.

La participación de Nicaragua en operaciones militares no bélicas en Irak, se hará formalmente como parte de la “Brigada Ultraplus” ecabezada por España, y de acuerdo con la Resolución 14-83 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada el 22 de mayo del año en curso, que llamó a los Estados miembros de Naciones Unidas a participar en la reconstrucción de aquel desdichado país árabe devastado por la tiranía de Saddam Hussein y las guerras a las que éste arrojó a su país.

Pero es obvio que el envío de la “Fuerza de Tarea de Ayuda Humanitaria” nicaragüense a Irak, no se debe tanto a la resolución de la ONU como al interés o la necesidad –según se quiera entender– de quedar bien con Estados Unidos, país del que Nicaragua ha recibido mucha solidaridad y cuantiosa ayuda en múltiples formas, sobre todo económica.

En realidad, si no fuera por eso Nicaragua no enviaría a nadie a Irak, pues el Gobierno ni siquiera tiene el dinero necesario para financiar los gastos que ocasionará el contingente de 230 militares (115 primero, que saldrán a principios del mes próximo, y 115 seis meses después). Ciertamente, como también se informó en LA PRENSA el jueves de esta semana, “el secretario de asuntos legales de la Presidencia, Julio Vega, admitió que aún no se consiguen los fondos para el seguro de vida y salario de los soldados, pero garantizó que el Gobierno del presidente Enrique Bolaños lo gestiona con países que integran la coalición”.

Lo cierto es que por mucha comprensión que se tenga de las razones que indujeron u obligaron a Estados Unidos a librar la guerra contra el régimen terrorista de Saddam Hussein; y por mucha buena voluntad que se tenga de ayudarle materialmente al país que ha sido tan solidario con la democracia y con los demócratas nicaragüenses, hay una limitación objetiva y económica para hacerlo. Y es penoso que las autoridades nicaragüenses anden pidiendo para eso en el exterior, habiendo tantas necesidades insatisfechas en el país. Suficiente apoyo nicaragüense a Estados Unidos debería ser la aprobación del acuerdo binacional para proteger a ciudadanos norteamericanos de cualquier acción política que pudiera montar contra ellos la Corte Penal Internacional como represalia por la lucha global y frontal contra el terrorismo internacional que está librando el gobierno estadounidense, y que amerita el respaldo, aunque sea moral, de todo el mundo libre y democrático.

Pero ya que se tomó la decisión de enviar a los militares nicaragüenses a Irak, lo que corresponde es apoyarlos y alentarlos al mejor cumplimiento posible de su peligrosa misión en tierras lejanas y salvajes.

Lo peor que le podría ocurrir a los militares nicaragüenses que van a Irak, sería sentir que sus compatriotas no los apoyan moralmente, como es el caso de quienes por una fobia ideológica antiestadounidense que raya en lo enfermizo, califican esa misión como “inmoral y antipatriótica”, como lo dijo el diputado sandinista Tomás Borge durante la discusión sobre el envío del contingente militar nicaragüense a Irak, que tuvo lugar en la Asamblea Nacional el miércoles recién pasado.

Quiera Dios que los militares nicaragüenses cumplan exitosamente su misión en Irak y que regresen todos sanos y salvos, para alegría de sus familiares y contento de todo el pueblo nicaragüense, que pone oídos sordos a los clamores de odio contra Estados Unidos y contra los soldados que viajarán a Irak bajo la bandera de la ONU.

Editorial
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