Edgard Tijerino M.Enviado especial [email protected]
LAS VEGAS.- ¡Qué fácil es provocar a Ricardo Mayorga!… Sobre todo, cuando la hora de subir al ring a cambiar metralla con el enemigo, atravesando riesgos, se acerca tan velozmente como el aterrizaje de un avión.
Todo le parece fácil, y no toma precauciones como lo hizo Aquiles cuando enfrentó a Héctor, consciente de lo difícil de la pelea.
Su locuacidad, tan incontrolable como sus furiosas arremetidas, produce a veces respuestas que estremecen por su sencilla contundencia y alta precisión, en tanto ese esfuerzo por parecer arrogante, se convierte en algo divertido.
-¿Has podido dormir tranquilo?
“No me quita el sueño que anuncien un terremoto, mucho menos pelear con Forrest… Quien seguramente no ha podido dormir es él, que sabe lo que le espera… Fue una locura aceptar volver a pelear conmigo, luego no es inteligente”.
-Aunque has dicho que lo noquearás en dos asaltos, se piensa que en esta ocasión, con un Forrest menos atrevido, más cauteloso, especulando, ¿veremos una pelea larga?
“Piensan mal… Yo mato rápido como todos lo saben… Lo siento por la gente de HBO, que si quiere verme en acción por unos seis o quizás ocho rounds, deberá contratar sparrings para enfrentarlos después de terminar con Forrest… Con mucho gusto les hago el trabajo”.
El ego de Mayorga es del tamaño de una montaña, en tanto el de Forrest, quien se catapultó al estrellato con dos victorias consecutivas e indiscutibles sobre Mosley, está agrietado.
-Ricardo, la expectación ha crecido alrededor de las variantes que propondrá Forrest en esta ocasión.
“No importa lo que él haga, porque el resultado será el mismo… Él no quiere verme porque suda de miedo… Ojalá llegue a la pelea porque mi único temor es que se raje y no se presente”.
-Tim Smith escribió en el Daily News de Nueva York, que Forrest debe mostrar el fuego que lo ha caracterizado para regresar al trono.
“¿Cuál fuego?… Todos se apagan cuando pelean conmigo. Eso mismo me dijeron de Andrew Lewis… El que fuma soy yo, el que echa humo y el que lo ahogará”.
-Se dice que la velocidad de piernas y manos de Forrest, bien aplicada, te fabricará problemas.
“El no puede salirse del ring… Tiene que estar claro de eso y preguntarse cómo podrá esquivar mis golpes”.
-¿Ha sido lo suficientemente intensa tu preparación?
“Por supuesto. Yo siempre estoy bien porque no necesito mucho tiempo para entrar en forma… Soy un peleador bravo, y la bravura siempre está conmigo, incluso cuando duermo… Así que, tranquilos”.
Mientras se acerca la hora señalada, la excitación de Ricardo produce eso sonido inconfundible de las máquinas traga monedas aquí en Las Vegas… Y es que así pelea, con una agitación de ribetes espectaculares, como Máximo en El Gladiador… Seguramente así lo veremos el sábado.
HUMO EN LAS VEGAS
En mi visita 14 a Las Vegas, el calor es tan agobiante, como el que sentí cuando Rosendo Álvarez peleó con “Beibis” Mendoza en el Hotel París.
Anoche, Ricardo cenó con Don King en el Hotel Orleans, ubicado en la avenida Tropicana, y aparentemente construido cuando Frank Sinatra todavía no se atrevía a cantar.
Eso sí, las habitaciones son muy buenas, con un precio especial de 100 dólares la noche para periodistas que cubren el evento.