- Gobierno se niega a echarse atrás en reforma del costoso sistema de pensiones
Guido NejamkisReuters
BRASILIA.- Empleados estatales de Brasil, votantes históricos del oficialista Partido de los Trabajadores, se plegaron parcialmente el martes a una huelga contra la reforma de pensiones públicas que impulsa el Gobierno, que, pese a la protesta, no está dispuesto a deponer sus planes.
La huelga, la primera declarada contra el gobierno de centro-izquierda del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, se sintió especialmente en universidades públicas y en el importante puerto de Santos, en el estado de Sao Paulo.
En otros órganos federales, como el Banco Central y ministerios públicos, la medida tuvo acatamiento sólo parcial.
El gobierno de Lula, un ex líder sindical promotor de huelgas, dijo que la paralización no cambiaría sus planes de reforma del oneroso sistema de pensiones públicas, que sólo el año pasado le costó a las arcas del Estado más de 19,000 millones de dólares, más de un cuatro por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Pese a ello, el mandatario aclaró que respetaba el derecho de los trabajadores a manifestarse.
“La huelga es un derecho universal de los trabajadores”, dijo Lula a periodistas en Sao Paulo.
El mandatario desestimó además que la huelga afecte las votaciones que debe realizar el Congreso para probar la reforma, declarada prioridad por el Gobierno.
“Interferiría si los diputados hicieran huelga”, dijo Lula.
El Gobierno ha logrado conformar una mayoría en la Cámara baja que le permitiría aprobar la reforma del sistema, que busca aumentar la edad de retiro de los trabajadores del Estado e imponer una contribución al sistema a los empleados ya jubilados, entre otras polémicas cláusulas.
ACATAMIENTO DISPAR
La previsión de los sindicatos de trabajadores estatales que convocaron a la medida era que cerca de medio millón de empleados públicos se sumen a la huelga por tiempo indeterminado, para presionar al Gobierno a retirar del Congreso su propuesta de reforma jubilatoria.
Pero la propuesta de retiro de la reforma generó divisiones entre sindicatos brasileños, ya que algunos, como la poderosa central de trabajadores CUT, ligada al PT, vienen negociando cambios en la propuesta oficial con los legisladores, en un intento por suavizar la pérdida de beneficios.
Ezequiel Nascimento, coordinador del sindicato de trabajadores del Poder Legislativo, dijo que la huelga no tuvo pleno éxito debido a la propuesta de retirar la reforma.
Pese a ello, su gremio recorrió la sede del Congreso, en Brasilia, al grito de “reforma es privatización”.
Días atrás, representantes sindicales habían entregado al presidente de la Cámara de Diputados propuestas para realizar 11 cambios al proyecto original, que busca un ahorro para el Estado brasileño de unos 19,000 millones de dólares en tres décadas.