Leyes

Merryl Ramón Pineda Picado* La Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa establece en su primer artículo que la función pública debe ser ejercida a favor de los intereses del pueblo, con miras a ofrecer a todos los nicaragüenses iguales oportunidades para trabajar en la administración pública conforme a su idoneidad y aptitudes, independientemente de […]

Merryl Ramón Pineda Picado*

La Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa establece en su primer artículo que la función pública debe ser ejercida a favor de los intereses del pueblo, con miras a ofrecer a todos los nicaragüenses iguales oportunidades para trabajar en la administración pública conforme a su idoneidad y aptitudes, independientemente de su sexo, raza, credo religioso, filiación política o clase social. ¡Qué gran mentira!

Los legisladores han creado una serie de utopías jurídicas (como esta ley), ya que la realidad política plantea una opuesta y cruda realidad: en Nicaragua si no se es liberal o sandinista no se puede trabajar en la administración pública, esto debe quedar claro.

¿Quién podrá defender a los “apolíticos”? ¿Podría algún funcionario negar que es sandinista o liberal? ¿Dónde quedó el espíritu de la ley? Para muestra de lo expuesto miremos a quienes ostentan cargos públicos y preguntémosles qué carrera universitaria alcanzaron. En muchos casos ninguna, pero eso no importa, son liberales o sandinistas.

* Jinotega, Nicaragua

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