Rigoberto Calderón y Dalila Rugama son las máximas figuras del atletismo pinolero. (LA PRENSA/U. Molina)

Del cielo al infierno

Atletas nicas a puro coraje Francisco Jarquín Soto [email protected] La carrera de los 10 mil metros estaba por concluir y el guatemalteco Amado García llegaba a la meta con un extraordinario tiempo de 30.16 minutos, pero su cara era de una total frustración. El nicaragüense Carlos Loza llegó cuatro minutos más tarde, y la satisfacción […]

  • Atletas nicas a puro coraje

Francisco Jarquín Soto [email protected]

La carrera de los 10 mil metros estaba por concluir y el guatemalteco Amado García llegaba a la meta con un extraordinario tiempo de 30.16 minutos, pero su cara era de una total frustración.

El nicaragüense Carlos Loza llegó cuatro minutos más tarde, y la satisfacción por haber ganado la medalla de bronce fue evidente aún en medio de su cansancio.

Pero la ventaja no eran solamente los dígitos, que refleja matemáticamente el resultado de la carrera, sino que van más allá, se trata de un respaldo económico que en cuantía pone las diferencias entre el nicaragüense y el chapín, del cielo al infierno. Así se vieron las diferencias en el Campeonato Centroamericano de Atletismo Mayor realizado recientemente en la capital chapina.

En Guatemala un atleta como García, corredor de los mil quinientos, 5 y 10 mil metros planos, es un lujo en toda la expresión de la palabra.

El apoyo que recibe de la Federación de Atletismo de Guatemala, el Comité Olímpico, además del Gobierno de Corea y el gobierno local, es cualquier cantidad superior que se pueda imaginar a lo que Loza o Carmen Daniel Hernández o cualquier otro atleta nica recibe.

García ni siquiera esperó la premiación porque se sentía tan frustrado, porque no había acabado con el récord centroamericano en esa categoría, que se mantiene vigente desde hace 17 años.

Se quedó a menos de un minuto de superarlo, pero no era suficiente. Su entrenador, el coreano Pedro King le dijo que tenía la preparación para hacerlo. No había justificación para no romper la marca.

García junto a otros tres guatemaltecos, son parte de un proyecto en el que se ha asociado Guatemala y Corea, con el fin de darles las mejores condiciones a los atletas.

Corea envía 4,500 quetzales mensuales a los corredores que viven en una casa alejada de la capital chapina, pero también reciben tres mil del Comité Olímpico Nacional y otros mil 500 de la Federación de Atletismo, en otras palabras más de mil dólares sólo para la preparación, junto a los implementos deportivos que de una empresa patrocinadora.

Muy contrario a cualquiera de los nuestros que apenas tienen para trasladarse adonde entrenan y en mucho de los casos no comen y en otros, si lo hacen, no tienen una dieta adecuada.

La mayoría de nuestros atletas se financian su preparación de los ingresos familiares e incluso de sus trabajos, que generalmente son de medio tiempo.

SISTEMA RIGUROSO

El sistema en el que entrenan los guatemaltecos es tan riguroso, que tardan hasta medio año sin ver a su familia.

Corren en la mañana, realizan caminatas por la tarde y hacen gimnasio por la noche, además de baño sauna.

Periodistas que conocen el entrenamiento de los guatemaltecos, lo comparan al de una Academia Militar, no hay respiro.  

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