Montserrat Fernández Piñón
Si Jesús fuera un hombre de nuestro tiempo sería feminista. La jerarquía de la(s) iglesia(s) y creyentes conservadores y machistas se olvidan muchas veces de ello. Jesús de Nazaret es el compañero de camino de muchas mujeres feministas cristianas, católicas y de otras iglesias. Su ejemplo da fuerza para seguir promoviendo una sociedad con mayor justicia social, tarea que pasa por hacer más justas e igualitarias las relaciones entre mujeres y hombres, dentro de los hogares, iglesias, escuelas, estructuras políticas y sociales, la nación y el mundo.
Dios está presente en el movimiento de mujeres de Nicaragua y del mundo entero; entre las feministas cristianas o no que trabajamos por una sociedad que se asemeje al Reino de Dios en la tierra. Las feministas cristianas sabemos que Dios hizo a mujeres y hombres a su imagen y semejanza (Gen 1,26-27) y que el Dios de Jesús nos acompaña en cada acción que emprendemos por la justicia. Por eso, a nosotras y a nuestras colegas nos critican y crucifican como criticaron y crucificaron a Jesús. Señal que vamos por buen camino.