- A los 11 años se llevó su primer Oscar a casa y ahora regresa triunfante a la pantalla grande con la película X-Men 2, interpretando el papel de Rogue
Su nombre real es Anna Helena Paquin, y aunque nació en Canadá su familia se fue a vivir a Nueva Zelanda cuando ella tenía cuatro años. Anna, quien actualmente tiene 20, ganó un Oscar a los 11 por su actuación en “El Piano”, que fue su primer trabajo como actriz. Es hija de dos maestros de escuela, y terminó en este medio por mera casualidad, pues en una ocasión que quería perder un día de clases se animó a audicionar con algunos de sus amigos.
Después de dejar con la boca abierta al mundo entero y de ganar el premio más importante del cine, Paquin hizo papeles pequeños en las películas “Jane Eyre”; “Fly away Home”; “Finding Forrester”; “Almost Famous”; “All the Rage”, “She´s All That”; A Walk on the Moon; y “Hurlyburly”, entre otras.
A los 16 años, cuando se volvió muy complicado vivir en Nueva Zelanda y trabajar en Estados Unidos, decidió mudarse a Los Angeles, California. Actualmente vive y estudia en la ciudad de Nueva York donde tuvimos el chance de platicar con ella.
¿Cómo fue la filmación de X-Men 2?
Las películas de ciencia ficción son una locura, porque hay muchos efectos especiales y cuestiones técnicas que jamás entenderé. Puedes pasarte seis meses filmando la película y no tener ni la menor idea de cómo quedaré realmente, pues gran parte se hace después en la computadora. La verdad te enteras de qué fue exactamente lo que hiciste el día de la premiere. Es muy emocionante, porque en verdad te sorprende el resultado, ya que no es fácil imaginar cómo se verán las cosas en realidad. Ese tipo de cintas son muy divertidas de hacer.
¿Qué es lo que más te late de Rogue?
Es un personaje muy interesante porque, además de tener que superar la adolescencia —que ya es algo difícil—, tiene la desventaja de tener un don que la convierte en un fenómeno; su habilidad para absorber la memoria y la fuerza vital de otros seres humanos impide que tenga cualquier contacto físico con los demás, eso debe ser terrible. Aunque es capaz de acabar con cualquier ser vivo si lo desea, es una buena persona; de hecho, si existiera realmente me gustaría ser su amiga.
¿Cómo sobreviviste al Oscar que ganaste cuando eras niña?
No creo que un Oscar sea algo a lo que se tenga que sobrevivir (risas), es un privilegio enorme. Es muy extraño que sin ser actriz se gane uno en tu primera película, eso atrae más atención de la que puede y debe tener un niño. Ese momento fue de los más bizarros para mí, pero me abrió las puertas de este medio y me brindó oportunidades que quizás jamás hubiera tenido. Me sirvió para concentrarme en mi trabajo y en las cosas buenas que surgieron a partir de ahí; hasta la fecha no me ha tocado vivir la parte oscura de ese premio.
¿Cómo has cambiado desde entonces?
Primero que nada, tuve que pasar por ese proceso horrible que se llama adolescencia (risas). El que haya dicho que ser adolescente es divertido, por supuesto que mintió. La preparatoria puede ser una pesadilla, porque tienes que darte cuenta de quién eres, tu cuerpo es un desastre, simplemente son demasiadas cosas. Por suerte he superado esa etapa, estoy en la universidad y más segura que nunca de que me quiero dedicar a esto por siempre. Siento que puedo controlar mucho mejor mi actuación, porque me preparo más para mis personajes. Estoy muy feliz con lo que hago.
¿Por qué decidiste venirte a vivir a Nueva York?
Nunca me gustó Los Ángeles, me cambié primero para allá porque era el sitio donde tenía trabajo y donde terminaría la escuela, ya que era más fácil entrar a la universidad que yo quería; sin embargo, siempre quise vivir en Nueva York. Vine por primera vez cuando tenía 11 años a hacer promoción de alguna película y me enamoré del lugar. Le dije a mi papá que quería vivir aquí cuando creciera, así que busqué la forma de entrar a algún colegio en esta ciudad. Desde hace dos años, tengo mi propio departamento y soy la mujer más feliz del mundo.
Curiosidades
— Anna es vegetariana.
— Tiene su Oscar guardado en el clóset, para que no le pregunte por él cada vez que la visitan.
— Tiene un hermano y una hermana mayores que ella.
— Sabe tocar el chelo.
— Entre sus pasatiempos están: ver juegos de rugby, correr, tocar el piano, cantar, nadar, esquiar, leer y tejer.
— Antes de ser actriz, soñaba con ser Primer Ministro de Nueva Zelanda o abogada.
— Pudo ver la versión completa de El Piano hasta varios años después de ganar el Oscar, pues es una película para adultos.
— Fue compañera de clases de Claire Danes, en la Universidad de Columbia.
— Es fan de los Beatles.
— Su color favorito es el verde.