Este callejón conduce a la casa de “Karlita”, donde fue mancillada por su propio padre. (LA PRENSA/O. Miranda)

Espantosa confesión de un padre aberrado

El hombre de origen nicaragüense que violó y embarazó a su propia hija en Costa Rica, sabe que no tiene perdón de Dios Confesó su delito al sentirse acorralado por su conciencia y al conocer que la madre le realizaría exámenes a la niña Elízabeth RomeroEnviada especial [email protected] POÁS DE ASERRÍ, COSTA RICA.- “Yo sé […]

  • El hombre de origen nicaragüense que violó y embarazó a su propia hija en Costa Rica, sabe que no tiene perdón de Dios
  • Confesó su delito al sentirse
    acorralado por su conciencia y al conocer que la madre le realizaría exámenes a la niña

Elízabeth RomeroEnviada especial [email protected]

POÁS DE ASERRÍ, COSTA RICA.- “Yo sé que no tengo perdón de Dios, por lo que le hice a la niña”. Ese fue el preámbulo de la confesión que hace unas tres semanas efectuó a su cónyuge, y madre de su propia hija, el padre de “Karlita”, la niña de nueve años violada en esta localidad costarricense.

Fue un día martes a eso del mediodía, cuando el hombre se sintió acorralado por su misma conciencia, o porque se creyó descubierto al escuchar a su mujer anunciar que realizaría varios exámenes médicos a la niña, que decidió confesar a su mujer el delito cometido en contra de su propia hija.

Ese día, ella le anunció a su cónyuge que pondría a dieta a la niña como había orientado el médico, para evitar que a su edad siguiera aumentando de peso. Pero para ello, primero debería practicarle varios exámenes. La casa que sirvió de hogar a los tres, sirvió de muda testigo de la inesperada confesión.

“Yo una noche vine y me acosté con ella…”, empezó el hombre el frío relato ante su mujer, con quien había convivido los últimos tres años, después de una separación de varios años, tras haber procreado ambos a la pequeña en un poblado nicaragüense.

Según la confesión del hombre, el bochornoso hecho ocurrió una noche de enero pasado, después que él regresó a su casa, cuando la madre de la niña se encontraba en su trabajo, confiada que como un buen padre éste cuidaba a su hija.

Con voz baja, casi inaudible, como si no quisiera escucharse, la mujer relató cómo “ahí se me vino todo. Yo quería gritar, pero no podía”. Después el hombre intentó quitarse la vida, o al menos eso fue lo que hizo creer a su mujer.

Pasado el susto que le provocó a su cónyuge, el hombre llegó a decirle a ésta, que regresaran a Nicaragua.

“Me dijo que nos fuéramos a Nicaragua, que allá iba a estar bien la niña”, sostuvo la progenitora de “Karlita”, el nombre ficticio con el cual se ha identificado a la menor.

La mujer señaló que en ese momento le dijo al hombre que sí. “Pero la idea mía era salir de la casa, para ir a dar unas vueltas”.

En su desesperación, la angustiada mujer lo que hizo fue acudir a la casa de su patrona, a quien le pidió que llamara a la Policía. Ese mismo día, el hombre fue capturado, y ahora guarda prisión preventiva.

Después de tres semanas, la mujer se muestra incómoda con el relato que por momentos intenta cortar. “Yo me descuidé porque era el papá, no me hubiera confiado si tal vez fuera el padrastro”, se responsabiliza la madre mientras su mirada triste denota el sufrimiento que padece. “Tengo que soportar ese dolor, y yo lo voy a criar”, indicó, refiriéndose al bebé que la menor de nueve años lleva en su vientre producto de la violación de su propio padre.

El Embajador de Nicaragua en San José, Mauricio Díaz, manifestó que tras la primera publicación de LA PRENSA sobre el caso, el Consulado nicaragüense en San José, recibió la orientación de parte de la directora Consular en Managua, Miriam Fonseca, de realizar las gestiones pertinentes en este país.

La funcionaria del Consulado, Nely Sánchez, confirmó que recurrieron al fiscal general Carlos Arias, para conocer mayores detalles del drama que vive esta familia nicaragüense en Costa Rica, pero lo único que conocen es que el Poder Judicial está a la espera del examen forense, dado que hasta ahora la única versión con que cuentan las autoridades judiciales es la versión de la madre de la niña abusada.

CIFRAS ALARMANTES

Rosalía Gil, Ministra de la Niñez y la Adolescencia y secretaria ejecutiva del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), manifestó que en Costa Rica, al año unas 600 menores de 15 años quedan embarazadas después de haber sufrido violación.

Actualmente el PANI, a través de su oficina local de Desamparados, le brinda la atención psicosocial necesaria a la niña y su familia.

El PANI anunció que adoptará medidas de protección para que instituciones del Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencias atiendan a la familia de “Karlita”, debido a la situación precaria en que viven.

REPUDIABLE ACCIÓN

“Viniendo de un padre biológico, esto no tiene nombre. Es un abuso absoluto y un irrespeto a las mujeres y a las niñas en general. Esto debe ser penado con todo el peso de la ley”, manifestó Rosalía Gil, Ministra de la Niñez y la Adolescencia y secretaria ejecutiva del Patronato Nacional de la Infancia (PANI).  

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