Edgard Tijerino [email protected]
Uno sale de la sala de cirugía, y cuando recobra el conocimiento, la primera ocurrencia es sacudir la cabeza y tratar de atrapar lo más posible con la vista…Comprobamos que el mundo sigue siendo redondo, pero, ¿estarán los recuerdos en orden?… ¿cuántos se habrán escapado?
Hay ansiedad y desorientación mientras nos parece estar en busca del tiempo perdido y tratamos de ver que hacemos a partir de este momento de restablecimiento con nuestra alma, con nuestras ideas, con nuestros proyectos… Nos aseguramos estar de nuevo en pie de lucha, y más allá de las señales inequívocas del envejecimiento, se siente una revitalización.
En un momento de pitcheos próximos a la perfección, como el de Dontrelle Willis, el de Roger Clemens, o el de Mike Hampton, el trabajo realizado por el Dr. Cohen en mi garganta, resultó algo parecido… La mejor frase que pude escuchar sobre la siempre tenebrosa posibilidad de células cancerosas, fue “no encontré lo que esperaba”.
En ese momento, el temor natural por necesitar un tratamiento de radioterapia, extenso y desgastante, sacándome de circulación por un buen rato, se desvaneció como un tren de mil vagones devorado por un túnel… “No apareció nada maligno y todo el operativo alrededor de la irritación, callosidad y endurecimiento de las cuerdas, resultó un éxito, pero será necesario estar sometiéndose a chequeos periódicos”, me dijo el especialista en el Edificio de Artes Médicas del Hospital Bautista.
Así que, por ahora, ya paso todo lo peligroso, aunque admito, como bien lo apunté en aquella nota, que vivir es un riesgo… Jim Murray, el más grande cronista deportivo que ha producido Estados Unidos, después de redactar una nota sobre el Derby de Kentucky, se sentó frente al televisor para ver el Sports Center, y murió víctima de un paro cardíaco a los 79 años.
En la vida, como en el béisbol, no hay nada escrito… Todo es un misterio desde que la pelota sale de la mano del lanzador en busca del guante del catcher. Pero, de lo que estamos claros, es que mientras tengamos aliento, hay que pelearla, como lo hicieron los Filis ayer frente a los Bravos para arrebatarles un partido que amenazaba ser un no hitter en contra.
Así que, regreso a la trinchera frente a la computadora, frente al micrófono, con el entusiasmo de siempre, como si no hubiera pasado nada.
Mañana pues, estaré con mis comentarios habituales aquí en LA PRENSA, no sé si con Sammy Sosa, o con David Beckham, o Ricardo Mayorga, o Vicente Padilla, o la Selección… San Francisco Xavier diría: hay tantos temas por abordar y parece haber tan poco tiempo para hacerlo, que debemos apurarnos.
Ciertamente, hay instantes supremos en esta vida en que como en el tango de Gardel, uno adivina el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando un buen retorno… Ese es el propósito, no bajar la guardia y decrecer el ritmo, porque así no se ganan las peleas.