Sobre unas cajas de madera quedó el cuerpo sin vida de Rogelio Suárez, a quien un compañero de tragos lo ultimó de tres balazos, por razones hasta ahora desconocidas. (LA PRENSA/M. MATUTE)

Amigo lo mata a balazos

Estaban tomando y de pronto sacaron sus pistolas, uno murió inmediatamente y el otro quedó grave Hay dos versiones: una, que discutían por la calidad de sus armas, y la otra, que fue por asuntos amorosos Luis Alemán [email protected] Dos amigos se liaron a tiros, resultando uno de ellos muerto y el otro con heridas […]

  • Estaban tomando y de pronto
    sacaron sus pistolas, uno murió inmediatamente y el otro quedó grave
  • Hay dos versiones: una, que discutían por la calidad de sus armas, y la otra, que fue por asuntos amorosos

Luis Alemán [email protected]

Dos amigos se liaron a tiros, resultando uno de ellos muerto y el otro con heridas de gravedad, en un confuso incidente registrado en el barrio “Hilario Sánchez”, en medio de una bebedera de guaro.

Rogelio Antonio Suárez Ruiz, de 42 años, resultó muerto de tres disparos propinados por su amigo Oswaldo de Jesús Vargas, de 34 años, quien recibió dos balazos y se encuentra en el Hospital “Roberto Calderón”.

Los hechos ocurrieron a las 04:00 p.m. de ayer martes, en la vivienda del señor Rodrigo Castellón Hernández, ubicada del edificio Armando Guido, una cuadra al lago, una arriba y una cuadra al lago, en el barrio “Hilario Sánchez”.

PURO GUARO

Al parecer, los dos amigos estaban tomando licor y al calor de los tragos comenzaron a discutir, supuestamente por la calidad de las armas que ambos portaban.

“Yo lo que escuché es que gritaban, porque cada uno decía que su arma era la mejor, de pronto sonaron los disparos”, afirmó Víctor Rugama Molina, quien minutos antes de los balazos había llegado a la vivienda, integrándose a la bebedera.

“Me dieron ganas de orinar y me fui al patio, cuando regresaba escuché los balazos, y Rogelio ya estaba en el suelo”, relató Rugama Molina.

El testigo no pudo determinar la cantidad de disparos que ambos amigos se hicieron entre sí, pero en el lugar había poco más de cuatro casquillos detonados, una pistola que al parecer portaba el ahora occiso, una gorra amarilla, varias monedas y una fruta de calala, para “pasar” los tragos de licor.

EXISTE OTRA HIPÓTESIS

La Policía maneja como una de las primeras hipótesis, que el crimen pudo ser causado por una simple discusión motivada por el licor, sin embargo, existe otra que señala que todo pudo producirse porque ambos hombres sostenían relaciones amorosas con una misma mujer.

Esta versión no fue confirmada por la Policía, ni por los amigos de ambos, que intentaban ayer ingresar a la vivienda para observar el cadáver de Suárez Ruiz, que quedó con los ojos abiertos, sobre el piso lleno de aserrín, en la pequeña pulpería que hay en el lugar.

BIEN ARMADOS

Oswaldo de Jesús Vargas portaba una pistola Colt calibre 45, que según la portación encontrada en el lugar, pertenece a Roberto Urbina López. Rogelio Antonio Suárez Ruiz, en cambio, portaba una pistola 9 milímetros con la que logró hacer dos disparos, según las primeras investigaciones.  

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