Daniel A. Cantarero Alemá[email protected]
Es lamentable el hecho de estudiar más de cuatro años en una universidad, pensando siempre positivamente en que tu esfuerzo será recompensado más adelante con un empleo que te remunerará satisfactoriamente y que te hará cada día un hombre útil para tu familia y por supuesto a tu país, sin embargo, muy pocos ven realizadas sus aspiraciones y cuando llegan al mundo real se dan cuenta que la vida es dura, y que no hay más opción que buscar en los clasificados a ver si alguien está solicitando algún infeliz nuevo empleado para ponerlo en un puesto que no tiene que ver nada con lo que aprendió, y debes de aprender otro oficio diferente y básico como son las ventas (libros, seguros, tarjetas, suscripciones, etc.) o cualquier otro similar.
Y de esa forma, los egresados de una universidad, conocidos como la materia prima con la que trabajan estos antros del saber, llegan a la frustración y no les queda más que matar todos sus sueños de una vez por todas y resignarse a que los vientos tempestuosos se pongan por un momento a su favor y algún día hacer uso de sus capacidades adquiridas con gran potencial pero no utilizadas.
Porqué en otros países, los egresados de universidades siempre andan en la mira de algún empresario inteligente que sabe que el mejor empleado es el que se puede moldear de acuerdo a sus intereses y necesidades sin vicios laborales de ningún tipo y los nuestros sólo les da la cabeza para poner por ejemplo en una página de clasificados “se necesita mercadotecnista con cinco años de experiencia como mínimo, cuatro maestrías, cinco posgrados y muchísima iniciativa”, pues sencillamente porque tienen el enorme temor que la falta de experiencia de un empleado les resulte muy costoso en términos monetarios y de tiempo, sin tomar en cuenta que el mundo ha cambiado y que lo viejo debe ponerse a un lado y dar paso a ideas nuevas e innovadoras.
No parece demasiado desperdicio tener por ejemplo a alumnos destacados en la desocupación total —como el caso de muchos egresados de hoy— o trabajando vendiendo seguros, libros o cualquier cosa que les ayude a obtener un poco de dignidad?
Cuántos países deben su posición económica actual al desarrollo del potencial de los estudiantes en una universidad y a la investigación? Como dijo un profesor con toda sinceridad y sin pena: “Es que nosotros solamente somos C O M E L I B R O S”, cuando dijo “nosotros” nos incluyó a todos los nicas, tanto estudiantes como profesionales, y la verdad si te pones a pensar un momento, duele!!! Te hace creer que lo único que te queda es poner tu tramito en el Oriental o cualquier negocito por ahí en alguna buena esquina transitada para obtener un poco de dinero, hacer tu futuro y más adelante poner a tus hijos en una buena universidad y rezar porque triunfen en la vida y no sean un mero negociante como su padre.
Recientemente escuché un comentario sobre la falta de especialización de los egresados de las universidades en Nicaragua, asumiendo que no nos interesa obtener más conocimiento que el básico, es decir, quedar como licenciado o ingeniero nada más, pero la cosa no es así, para vos especializarte debés tener un norte claro de hacia dónde querés llegar con un posgrado, en qué te va a servir, qué conocimiento exactamente estás necesitando. Pero si ni siquiera estás desarrollando el conocimiento básico ya adquirido, para qué vas a invertir más plata en algo que no estás seguro que lo ocuparás?
Ya en el caso de estar trabajando en una empresa, organización o proyecto, si te podés dar cuenta qué curso de maestría o posgrado te va a servir para desempeñarte profesionalmente en un área ya establecida y reconocida por vos; pero volvemos al principio, no te han dado ni siquiera la oportunidad de practicar lo básico, que ya conocés.
Ojalá y algún día cambiemos nuestra manera de pensar y le demos más chance a los jóvenes, que no es por nada, que se cree somos el futuro de la patria.
El autor es Ingeniero Industrial.