Ninoska Tinoco Acuña presenta desnutrición severa, por falta de alimentos. (LA PRENSA/A. Olivas)

Desnutrición la mata “a pellizcos”

Ninoska Tinoco Acuña es una joven de Estelí, con un grave problema de desnutrición. Tiene 19 años, pero parece una anciana, porque simultáneamente la atacan la epilepsia y una rara enfermedad en los huesos. Su madre hace un dramático llamado para salvarle la vida Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSAL/[email protected] En muchos lugares, la gente come hoy todo […]

  • Ninoska Tinoco Acuña es una joven de Estelí, con un grave problema de desnutrición. Tiene 19 años, pero parece una anciana, porque simultáneamente la atacan la epilepsia y una rara enfermedad en los huesos. Su madre hace un dramático llamado para salvarle la vida

Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSAL/[email protected]

En muchos lugares, la gente come hoy todo lo que desea, pero en el hogar de la familia de doña Esperanza Acuña Palacios, se refleja la triste realidad de centenares de personas que necesitan desesperadamente un bocado de alimento.

Doña Esperanza, junto a sus hijos de 12, 13 y 19 años, respectivamente, viven las penurias comunes de sus vidas, como el hambre, la impotencia y el aislamiento social.

Su hija mayor, Ninoska Tinoco Acuña, necesita de la ayuda de personas altruistas que colaboren con su alimentación, ya que su madre carece de los recursos suficientes para su manutención.

Ninoska Tinoco Acuña, apenas tiene 19 años, pero su aspecto pareciera el de una anciana, producto de la desnutrición severa que sufre como consecuencia de la falta de alimentos y de una rara enfermedad.

PROBLEMAS EPILÉPTICOS

Doña Esperanza, de 42 años, dijo desconocer la enfermedad que sufre Ninoska y solamente se limitó a señalar que su hija padece de epilepsia y de problemas en los huesos.

“Ella es discapacitada y cada mes le dan hasta cinco ataques de epilepsia y casi se escapa de morir por la falta de medicamentos”, indica doña Esperanza, residente del barrio Los Ángeles, de la discoteca Tabú, siete cuadras al este y dos al norte, en la ciudad de Estelí.

En los primeros años de su vida, Ninoska estuvo bajo el cuidado de su padre Amado Tinoco, pero al fallecer éste, la joven tuvo que retornar a casa de su madre, la que para sobrevivir palmea tortillas.

“Su papá se llevó a Ninoska desde que tenía los nueve meses, para que se la cuidara su esposa, porque yo no tenía recursos para mantenerla”, relata Acuña Palacios.

A la hora que la señora Acuña Palacios sale a vender tortillas por la calle, la deja atada de los pies con un mecate que amarra a las viejas tablas de su humilde vivienda.

DRAMÁTICO LLAMADO

Doña Esperanza Acuña Palacios hace un llamado a las autoridades del Ministerio de la Familia (Mifamilia), Ministerio de Salud (Minsa), demás instituciones, organizaciones y personas altruistas, a que colaboren para mejorar la deplorable situación que vive su hija Ninoska Tinoco Acuña, de 19 años.  

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