Ovación

Omar Maradiaga A. En el Editorial de LA PRENSA del dos de junio corriente se sorprenden y preocupan porque el Dr. Arnoldo Alemán fue ovacionado por “personas cultas”. Creo que ninguna de las personas realmente cultas que estaban en el Teatro Nacional ese día pudo haber aplaudido al Dr. Alemán; pienso más bien que los […]

Omar Maradiaga A.

En el Editorial de LA PRENSA del dos de junio corriente se sorprenden y preocupan porque el Dr. Arnoldo Alemán fue ovacionado por “personas cultas”.

Creo que ninguna de las personas realmente cultas que estaban en el Teatro Nacional ese día pudo haber aplaudido al Dr. Alemán; pienso más bien que los ovacionadores eran, por el tipo de colegio en promoción, personas adineradas, posiblemente nuevos ricos o personas enriquecidas, a través de favores y prebendas, a costa del empobrecimiento de Nicaragua y los nicaragüenses.

Una persona culta es inteligente, sensible, con claro rechazo a la chabacanería y la corrupción descarada, la antítesis de lo que representan el Dr. Arnoldo Alemán y sus seguidores.

Desearía pensar que el mencionado editorial de LA PRENSA está equivocado, porque de lo contrario, si fuera yo el equivocado no quisiera tener ningún vínculo de amistad y aprecio por ninguna persona culta de este país.

Ciudadano de Matagalpa.  

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