Reo muere tras golpiza policial

Patada le partió el corazón, según dictamen del médico forense Carol MunguíaCORRESPONSAL / [email protected] En medio de protestas e indignación popular, fue sepultado ayer en Somotillo, el campesino Saturnino Varela Escalante, quien falleció horas después de haber sido capturado por una patrulla de la Policía Nacional. La versión oficial de esa institución indica que la […]

  • Patada le partió el corazón, según dictamen del médico forense

Carol MunguíaCORRESPONSAL / [email protected]

En medio de protestas e indignación popular, fue sepultado ayer en Somotillo, el campesino Saturnino Varela Escalante, quien falleció horas después de haber sido capturado por una patrulla de la Policía Nacional.

La versión oficial de esa institución indica que la Policía recibió una denuncia sobre dos sujetos que en estado de ebriedad alteraban el orden público en la comunidad Santa Eulalia, a tres kilómetros del casco urbano de la ciudad de Chinandega.

La patrulla identificada con el código 0985, con cinco agentes policiales bajo el mando del suboficial mayor Javier Somarriba Quintero, atendió el caso y se estableció el orden.

Varela se alteró al momento de la captura y al ser montado a la fuerza por los agentes, se resistió.

Las investigaciones de la Policía establecen que el suboficial Somarriba pateó a Varela, quien al llegar a la estación policial, presentaba dificultad para respirar.

El campesino fue remitido al centro de salud de Somotillo, para su atención médica; sin embargo, murió a la hora de haber ingresado, según confirmó el comisionado mayor Guillermo Vallecillo Ruiz, jefe de la Policía de Chinandega.

El médico forense, doctor Róger Pereira, diagnosticó que Varela murió porque sufrió una ruptura al nivel de la aurícula derecha del corazón por trauma contuso. Supuestamente una de las patadas le partió el corazón a la víctima.

Se conoció que el victimario, simultáneamente al traslado de Varela a la unidad asistencial, entregó el uniforme y su arma de reglamento y desapareció. Hasta la fecha, se ignora su destino.

Vallecillo condenó el hecho por estar reñido con los principios de la institución y el respeto a los derechos humanos y solicitó la baja deshonrosa para el policía, quien supuestamente había estado bajo vigilancia en dos ocasiones, por hurto y robo.  

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