Arturo Gatti (izq.), con otra acostumbrada lección de coraje, derrotó a Micky Ward (der.) en el tercer combate entre estos dos púgiles. (LA PRENSA/REUTERS)

Gatti, un guerrero

Venció a Ward con una mano lastimada AP ATLANTIC CITY.- El púgil Arturo Gatti logró superar otra decisión de 10 asaltos sobre Micky Ward la noche del sábado, con lo cual cerró un capítulo en una trilogía de combates que trajo nueva vida a las carreras de ambos boxeadores. Gatti, que dividió triunfos con Ward […]

  • Venció a Ward con una mano
    lastimada

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ATLANTIC CITY.- El púgil Arturo Gatti logró superar otra decisión de 10 asaltos sobre Micky Ward la noche del sábado, con lo cual cerró un capítulo en una trilogía de combates que trajo nueva vida a las carreras de ambos boxeadores.

Gatti, que dividió triunfos con Ward el año pasado, esta vez superó en golpeo y en movimientos a Ward, un boxeador más lento de 27 años, y superó una fractura en una mano y una caída para ganar el combate por decisión unánime.

Ward, un ex campeón de clubes privados con gran potencia en los puños y con resistencia de campeón, nunca se dio por vencido pese a que sangraba por la nariz, tenía un par de cortadas en el rostro y en varios intercambios de golpes parecía que iba a caer a la lona.

Ward, quien se vio demasiado lento para detener los jabs de su oponente, se vio ensangrentado y en problemas al finalizar el tercer asalto.

Sin embargo, Gatti (36-6) se fracturó la mano derecha cuando lanzó un uppercut que estrelló en la cadera del contrario en ese asalto y peleó con una sola mano durante varios capítulos después de entonces.

En el cuarto asalto, Ward (38-13) preparó un regreso impresionante, conectando dos golpes de zurda y una de derecha a la cabeza que frenó a Gatti. Ward entonces lo conectó con cinco uppercuts de izquierda consecutivos al cuerpo, lo que provocó que los 12.643 aficionados que asistieron al Boardwalk Hall a ovacionarlo.

En la sexta vuelta, Gatti, de 31 años y oriundo de Jersey City, dominó el asalto pero fue sorprendido con un volado de derecha en la parte alta de la cabeza un segundo antes de que sonara la campana, y cayó a la lona.

Sin embargo, se recuperó de esa caída y ya no volvió a estar en desventaja.  

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